Noticias de papel #6: el mito del voto hispano

by José Simián

Florida_ballot

Por José Manuel Simián

Le preocupaba esta mañana a Jorge Ramos la razon de que los políticos quieran tanto a los hispanos en este año electoral. A no desanimar, empero, que, como es habitual, tiene sencillas respuestas:

Pero ¿por qué, de pronto, nos quieren tanto? La respuesta es muy sencilla. En una elección presidencial tan cerrada, como la que tendremos en Estados Unidos, serán los 9 ó 10 millones de votantes latinos los que decidirán quién es el ganador de la Casa Blanca.

Solo uno de cada 10 votantes que irán a las urnas el martes 4 de noviembre es hispano. Pero su importancia radica en que los votantes latinos están concentrados en estados que pudieran decidir la elección.

Un poquito de historia: La elección presidencial del 2000 fue decidida por 537 votantes cubanoamericanos en Florida. Y la elección presidencial del 2004 fue decidida por 67,000 hispanos (en su mayoría de origen mexicano) en Nuevo México, Colorado y Nevada que votaron por George W. Bush y no por John Kerry.

La lección está a la vista: el voto hispano decide elecciones.

Perdón, pero no entiendo. ¿Cómo sabe Ramos que esos 537 votos que decidieron el estado de Florida y, con ello, la elección de 2000, eran de cubanoamericanos? ¿No era el voto secreto? Seguro que Ramos habla en hipérbole, pero el argumento es más bien delgado: el censo de 2000 indicó que la población hispana de Florida ascendía a un 16.8%. Dando por descontado que los votos son anónimos y fungibles entre sí, hay razones para decir con mucha más seriedad que la elección fue decidida por otros grupos raciales. ¿Cuáles, se preguntará usted? Pues quizás los blancos, por nombrar a uno.

En todo caso, suponiendo que el colega hablase en serio y que pudiéramos identificar a los 537 desprevenidos que decidieron la elección, me imagino que no querrá felicitarlos por ser los responsables de iniciar la era Bush.

Pero me desvío. Lo que más me preocupa es otra cosa. ¿Asume Ramos que todos los hispanos votan igual? ¿Qué pasa si la mitad es republicana y la otra demócrata?

Dejando todo sarcasmo de lado, no soy el único al que la tontera del hispano monolítico saca de quicio.

 

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