La bestia de Denver

by juanmanuelbenitez

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Por Juan Manuel Benítez

Ya me lo preguntaba yo en 2004 en Boston: ¿quién nos dice a nosotros que usted no ha cambiado ya de canal? Cuatro años más tarde, la bestia del ciclo informativo de 24 horas al día ha crecido aún más, alimentada por frenéticos trazos pseudo-noticiosos de cuestionable valía. Y cuando las noticias no existen, uno se las inventa. O agarra a los Clinton, que siempre dan mucho juego. Como aquí en Denver.

Porque es verdad que a Hillary no le hace ninguna gracia el haber perdido las primarias; y que muchos de sus seguidores aún no han superado la derrota; y que todavía no sabemos -ni nosotros, ni los jefazos del Partido Demócrata- cómo van a solucionar esa ceremonia simbólica del miércoles que finalmente libere a los delegados de la senadora para poder saltar al bando Obama.

Pero me resisto a pensar -al igual Simián- que Denver no ofrece más y mejores historias para contar. Otra cosa es que tengamos los recursos para encontrarlas y reproducirlas. Las condiciones de trabajo son extremas y el acceso, en muchos casos, limitado. El Centro de Convenciones Pepsi es una fortaleza sitiada, con lejanos y laboriosos puntos de control que ralentizan el flujo de personas y también el de información. Y el obligado goteo que requiere un canal de 24 horas de noticias hace imposible la concentración necesaria para realizar un trabajo periodístico de profundidad.

Los medios de comunicación son un simple reflejo de esta sociedad de la información, en la que contamos con la tecnología para decir mucho, aunque a la hora de la verdad no estemos diciendo nada.

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