El argumento de McCain

by José Simián

Por José Manuel Simián

John McCain lo hizo de nuevo. Anoche sacó a relucir otra vez su calidad de ex prisionero de guerra para defenderse de una acusación de campaña que nada tenía que ver con ello.

Cuando Jay Leno bromeó con el incidente en que el candidato republicano no supo contestar cuántas casas tiene, éste respondió:

"Permíteme decirte, Jay —poniéndonos serios— que pasé cinco años y medio en una celda de prisión. No tenía una casa, no tenía una mesa de cocina, no tenía una mesa, no tenía una silla. Y no pasé ahí esos años porque quisiera tener una casa cuando saliera".

Recordemos que, la semana pasada, la campaña de McCain invocó su historia de Vietnam como prueba de su estatura moral, cuando se descubrió que el senador no había estado aislado mientras se le hacían a Obama las mismas preguntas que él debería responder después. La denuncia resultó cierta.

A este paso, puede que McCain logre lo imposible: que la calidad de héroe de guerra se transforme —¡en Estados Unidos!— en una broma de mal gusto.

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