Casa de brujas (sic)

by José Simián

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Por José Manuel Simián

Podemos criticar a Barack Obama por no cumplir su promesa de no hacer política "usual", o bien felicitarlo por finalmente sacarse los guantes que se ponía para aparecer en público. El asunto es que marcaremos esta semana de agosto como aquella en que Barack Obama definitivamente dejó atras el rope-a-dope para pasar al ataque.

Y no estoy comparando a Obama con Muhammad Ali — aunque la tontera es siempre una debilidad — sino recalcando un punto obvio: a diferencia de esa madrugada africana de 1974 en que Ali derrotó al aparentemente indestructible George Foreman, Obama no puede ganar esta pelea esperando aguantar todos los golpes de los republicanos hasta que se les acaben las fuerzas.

Aprovechando que McCain no fue capaz de responderle a Politico cuántas casas tiene, y el grosero contraste que ello representa con la actual crisis inmobiliaria que afecta al país, Obama decidió saltarle al cuello:

Todo ello trae a la memoria los seis consejos que Michael Moore le dio a Obama en caso de que quisiera perder frente a McCain (un adelanto de Mike’s Election Guide, libro que el director de Michigan se apresta a publicar): el primero de ellos era, precisamente, seguir diciendo cosas amables sobre McCain. (En tal caso, enfrentados al voto, los estadounideses verían dos opciones: "Barack Obama" y "Héroe de Guerra").

Y antes de que Benítez reciba ese dichoso mensaje de texto, cabe recordar que el segundo consejo de Moore para que el de Illinois perdiera ("La capacidad de los demócratas de ganar elecciones es tan patética, que ¡incluso pierden cuando ganan!") era "escoger a un candidato a vicepresidente que fuera un blanco conservador, o un general, o un republicano".

Parece que Obama también ha entendido eso. Veremos.

Con todo, tanto consejo a Obama me recuerda a cuando los Beatles tomaron Estados Unidos por asalto en 1964, y una prensa más astuta que la de hoy les preguntó por el secreto de su éxito.

Rápido como siempre, John Lennon respondió: "Si lo supiéramos, tomaríamos a cuatro tipos con pelo largo y seríamos sus mánagers".

Y no, no estoy comparando a Obama con Lennon. Sólo digo que, en verdad, para ganar esta elección Obama va a tener que desoír a todos los que le griten desde la esquina y guiarse por un instinto tan agresivo como el de Ali y tan irreverente como el del de Liverpool.

El resto es ruido.

Fuera los seconds.

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