Noticias de papel #5: la cantilena del spanglish

by José Simián

Billsantiago

Por José Manuel Simián

Ocurre semana por medio: aparece alguien intentando hacer dinero o perfumarse de valiente defendiendo el spanglish. No siempre es Ilan Stavans, claro, quien dedica sus horas académicas a empresas tan interesantes como traducir El Quijote a su lengua mestiza favorita. A veces son también humoristas como Bill Santiago quienes con toda seriedad se lanzan – como si hiciera falta – a defender la libertad de hablar como uno quiera en la calle, o bien a anunciar a los cuatro vientos que la cruza de idiomas ha llegado para quedarse entre nosotros.

Que no se nos malentienda: claro que es interesante ver nacer una cultura híbrida, oír al español y el inglés chocar a medio vuelo para caer convertidos en una bestia extraña; es divertido – aunque suenen las alertas de paternalismo – tomar nota de las soluciones lingüísticas generadas por ingenio, apuro o carencia, como yarda o boila.

Lo que molesta es que los mercaderes del habla callejera – como Santiago, hoy en El Diario – confundan la espontaneidad con la necedad al acusar a quienes admiramos el español por su belleza e intentamos hablarlo correctamente de temerle a sus birlibirloques:

Mientras tanto, los Spanish purists, considerándose guardianes de la ortodoxia, no pierden la mínima oportunidad de denunciar al spanglish como si fuera un especie de Tourette’s syndrome cultural, peligrosamente contagioso y amenazando al castellano with extinction.

El problema no es contagio, extinción o evolución algunos, sino cuando, de tanto party, algunas personas, obligadas a hablar en un castellano neutro y formal – que entendamos todos – se creen que la jerigonza de la cuadra permite expresar ideas más complicadas que "estar busy".

Ahí, en la hora decisiva, se escucha el mismo argumento que emplea Santiago: "Porque because".

(Ver también "The Meaning of Spanglish", Newsweek, 18 de septiembre de 2003).

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