Tienda de campaña

by José Simián

Obama_wifebeater

Por José Manuel Simián

Aunque tengan un cierto eco poético, suficiente de las discusiones sobre si excavar en el mar o quemar el oro negro. Suficiente, también, del ruido sobre si mandar a más soldados a arriesgar la vida en Irak, Afganistán u otros lugares. Y ni siquiera me mencionen esas acusaciones sobre si hay que hablar de Latinoamérica cuando uno pasa por Berlín, o si ser cool o famoso ayuda a ser elegido presidente…

Como sabe cualquier neoyorquino advenedizo: dime cómo te vistes y te diré quién eres (o si voto por ti).

La semana pasada, una astuta reportera del Huffington Post miró a John McCain de pies a cabeza, para reparar en que el candidato – cual emisario ultraterreno – lejos de tener los pies de barro, los lucía perfectamente calzados en un par de mocasines Ferragamo de $520.

Mccain_ferragamo

Sin perder un compás, la edición de esta mañana del Observer incluye en su sección de estilo un análisis del hecho que Barack Obama suela llevar bajo su camisa ese símbolo de la masculinidad – ¡Oh, Brando! ¡Oh cine italiano! – que es la sudadera blanca, también conocida en otros tiempos como la wifebeater (me perdonarán que no intente la traducción).

Ya que la campaña de McCain ha comenzado a intentar torcer la nave silenciosamente hacia el lado de los símbolos (¿o a alguien le parece casual mostrar en un comercial a Obama junto a dos de las rubias más deseadas del país?), la comparación es menos liviana de lo que parece, Mr. Jones.

La próxima vez que McCain acuse a Obama de debilucho o elitista, pensaremos en sus zapatos.

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