Los huevos de Jesse Jackson

by juanmanuelbenitez

Jackson_obama

Por Juan Manuel Benítez

Le molesta al Reverendo Jesse Jackson que Barack Obama le robe el discurso a Bill Cosby y critique que demasiados hombres afroamericanos no se preocupen por sus hijos: "Está hablándole a la gente negra con tono condescendiente… le quiero cortar las pelotas".

Uno puede pensar que las palabras del candidato presidencial le incomodan al ex-candidato porque él mismo hace años tardó 20 meses en reconocer públicamente que era papá de una niña cuya mamá no era su esposa (concebida mientras asesoraba al entonces presidente Bill Clinton sobre el caso Lewinsky).

De hecho, los Obama, ambos abogados, con brillantes títulaciones universitarias y dos hijas pequeñas tan bien portadas, son una versión actualizada -esta vez real, y no de ficción- de los Huxtable.

Obamaandfamily Cosbysh

De igual manera que atacan el pedigrí negro del senador por Illinois (comparándole con una galleta Oreo), aquella familia televisiva de Brooklyn Heights (papá médico, mamá abogada) fue objeto de críticas en los ochenta por, según muchos, no representar la realidad afroamericana.

Sin embargo, no creo que sea eso lo que le molesta a Jackson. Él mismo tuvo a Cosby en casa hace tiempo y alabó que dijera lo mismo.

Entonces, ¿qué le pone tan nervioso?

El legendario activista pro-derechos civiles e histórico candidato presidencial demócrata de los ochenta tiene miedo -y envidia- de que Obama llegue a la Casa Blanca.

Ahora que, según un sondeo de The New York Times/CBS News, el 65 por ciento de afroamericanos cree que Estados Unidos está preparado para tener un presidente negro, aquellos que invirtieron su capital político y social en luchar contra la discriminación podrían quedarse fuera de juego si uno de los suyos alcanza ese techo que hasta hace poco nunca imaginaron.

Gran parte de la influencia del auto-proclamado liderazgo afroamericano se apoya en el sentimiento de culpabilidad de la población blanca. Jackson, Al Sharpton y muchos otros han utilizado -de manera legítima- su condición de víctimas para alcanzar una mayor justicia social dentro de una nación que hace unas décadas no les dejaba ni votar.

Pero la candidatura de Obama está rompiendo moldes y alterando la dinámica racial estadounidense a una velocidad vertiginosa. Hoy en día, el 53 por ciento de los blancos cree que ambas razas tienen iguales oportunidades de éxito; y un 70 por ciento concuerda con la idea de un país preparado para un afroamericano en el Despacho Oval.

Si un negro llega a la Casa Blanca, la comunidad caucásica dejará de ver a la afroamericana como en desventaja. Las reivindicaciones de Jackson y compañía caerán en saco roto (y los humoristas blancos no le tendrán pavor a los chistes raciales).

Habrá llegado el momento de reciclarse. Y a sus 66 años, a ver quién convence a Jackson de que tome un curso de capacitación.

A nadie le sienta bien la jubilación forzosa.

Advertisements