No te fiarás de los números (latinos)

by José Simián

Barackobamamexico2_2 Por José Manuel Simián

Ese extraño objeto del deseo de este blog, el New York Sun, traía ayer una nota que ponía en duda los números de la encuesta Gallup comentados aquí hace unos días, que le otorgaban a Barack Obama un 59% de las preferencias de los votantes hispanos. El periódico que dice brillar para todos reproducía la opinión de Sergio Bendixen, "un importante encuestador hispano que trabajó para la senadora Clinton durante las primarias", quien duda que el senador por Illinois esté realmente 30 puntos porcentuales sobre McCain entre el electorado con eñe.

Según Bendixen, los sondeos darían una versión distorsionada de la comunidad hispana, porque los encuestadores no ofrecían la posibilidad de interactuar en español. La tesis del experto no parece demasiado sólida, sin embargo: ¿cuántos ciudadanos de origen latino que estén interesados en votar no sabrán suficiente inglés como para contestar una encuesta?

Y, sin embargo, la precisión con que se cumplieron los vaticinios de la mayoría de las encuestas de votantes hacia el final de la temporada de primarias nos hace olvidar los primeros días del año, cuando los votantes de New Hampshire dejaron a los profesionales de los números buscando explicaciones. ¿Será posible que exista un efecto Bradley propio de los latinos?

De cualquier forma, los candidatos están echándonos ganas a los que marcamos "Hispanic" en los formularios. Amén de sus respectivas y terriblemente poco atractivas páginas en español, los candidatos intervenían hoy en la Conferencia de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos. Y con un aviso radial narrado por Frank Gamboa, "un orgulloso latino que quiere lo mejor para nuestro país y nuestra comunidad" (y con un terrible acento gringo, habría que agregar), McCain acusa al "otro candidato" de "acabar de descubrir la importancia del voto hispano".

Lo mejor y más sabroso, empero, es el mensaje de fondo: que el republicano "comparte nuestros valores conservadores y la fe en Dios".

¡Oh, dios! ¿Cómo era eso de los mercaderes y el templo de mi padre?

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