Obama bueno, Obama malo

by José Simián

Obamabowling

Por José Manuel Simián

Antes de que su polémica decisión de renunciar al financiamiento público de campaña le significara una tormenta de acusaciones de romper sus promesas y aún peorde estar siguiendo la senda de Carter, la prensa liberal había comenzado a cuestionar la imagen de niño bueno de Barack Obama.

El primer dardo lo lanzó el Observer que, haciendo eco de las acusaciones de la campaña de McCain, sugirió que el senador de Illinois atacaba a sus rivales con las mismas tácticas de pelea callejera que los políticos han venido ocupando desde que se inventó la tercera profesión más antigua del mundo. (La segunda es ser abogado). Entre otras cosas, las opiniones recogidas por la nota acusan a la campaña de Obama de ser maestros del ataque "elíptico", sugiriendo con diversos comentarios que McCain es demasiado viejo para ser presidente.

Y, sin embargo, el artículo concluía con una sabia y premonitoria frase de un operador político demócrata: "Cuando en una campaña acusas al otro de hacer trampa, normalmente significa que vas perdiendo".

Un par de días después, a pocas horas del anuncio sobre el financiamiento de campaña, apareció uno de los comentarios políticos más incisivos de este intenso año electoral. En su columna del New York Times "Los dos Obamas", David Brooks escribió:

Qué inocentones que son los republicanos. Piensan que están compitiendo contra un académico liberal que jamás se pondría la banderita en la solapa de la chaqueta, cuya mujer no está orgullosa de Estados Unidos, y que asistía a una iglesia radical donde el pastor condenaba a su propio país.

(…) Pero, como han demostrado las últimas semanas, Barack Obama es el político con más doble personalidad que hay en el país. A un lado, tenemos al Dr. Barack, el orador que cita a Niebuhr y que pasó el invierno electrizando a gente como Scarlet Johansson y sintiendo en su carne la urgencia del ahora. Pero al otro lado tenemos a Obama El Rápido, el político de Chicago de nervios de acero que rompe sus promesas y te tiraría debajo de un camión si es necesario para conseguir votos.

Estamos hablando de un perfecto producto de Chicago: un liberal idealista con casa frente al lago que por detrás esconde al tipo que opera su máquina política a punta de codazos. Es el único político de nuestros tiempos que es subestimado por ser demasiado inteligente. Habla con tanta calma y tantas sílabas que la gente no se da cuenta de la maquiavélica ambición que tiene en su interior.

(…) Tengo que admitirlo: tengo sentimientos encontrados al observar esta situación. Por un lado, Obama traicionó la principal causa política de su vida profesional, y todo por una pequeña ventaja política. Si lo hizo con esa causa, ¿qué no traicionará en el futuro? Por otro, la política internacional no es un juego de niños. Si vamos a tener un presidente que va a muñequear con tipos com Vladimir Putin, quizás es mejor que dentro de él tenga escondido a Obama El Rápido.

Lo que sé con certeza es que no se trata de un chupón liberal. Los republicanos siguen acusándolo de ser naïve, pero ésa sería la última palabra que usaría para describir a Barack Obama. Es la criatura política más efectiva que he visto en décadas. Ni siquiera Bill Clinton era lo suficientemente inteligente como para triunfar en política pretendiendo dejar la política de lado.

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