El color del cristal

by juanmanuelbenitez

Afrocaribbean Caucasian Eastasian Westasian

Por Juan Manuel Benítez

"El negro va a barrer", me dice un súper cubano -de raza blanca- de mi barrio. "Bueno, no vamos a decir el negro porque es una palabra fea. El señor Obama". No será con su voto. Siempre me confesó que votaría republicano; aunque ahora dice que "para votar por el perdedor, me quedo en casa".

Ocurre en las calles de Washington Heights, donde muchos hispanos me juran y perjuran que no son racistas. Los blancos, sí; ellos, no.

A nadie le resulta fácil admitir su propio prejuicio racial:  un 30 por ciento de blancos de Estados Unidos lo hace en una nueva encuesta del Washington Post/ABC News; y un 34 por ciento de afroamericanos.

Un tema, el de relaciones raciales, del que siempre se ha hablado en susurros y del que ahora, gracias a la histórica candidatura presidencial de Barack Obama, se habla en voz alta, en casa y en la calle. La encuesta indica que seis de cada diez estadounidenses creen que Obama alterará el status quo racial. De ellos, casi el 75 por ciento pronostica un cambio positivo.

¿Y dónde encajamos nosotros, los que por unas razones o por otras ponemos la equis en la casilla étnica de Hispanic/Latino en los formularios de esta compleja nación? Si el lenguaje es una indicación, algo de racismo sí cargamos los hispanohablantes cuando al súper de mi barrio la palabra negro le suena mal. Que levante la mano el que no haya utilizado el diminutivo negrito en más de una ocasión para evitar suspicacias. "Te portaste como un negro", le dijeron una vez a uno de los dos cubanos protagonistas de Best of Friends, Worlds Apart ("Los mejores amigos, separados por mundos"), artículo de mi maestra Mirta Ojito, parte de una serie sobre relaciones raciales del The New York Times galardonada con el Premio Pulittzer en el año 2001.

Durante la temporada de primarias, los demócratas hispanos votaron mayoritariamente por la candidata blanca, Hillary Clinton. Basándose en encuestas a boca de urna, el Centro Hispano Pew descarta la raza como factor determinante del voto latino. Tanto los que dijeron que la raza era importante como aquellos que dijeron que no lo era votaron en su mayoría por Clinton (64% y 63%). 

Pero los datos científicos del Centro Pew difieren con las opiniones que yo he escuchado durante meses recorriendo el país. Los hispanos vemos el racismo en la comunidad anglosajona, mientras nos resistimos a mirarnos en el espejo. Porque en un país de blanco y negro, ¿de qué color somos nosotros?

Si bien por las venas de un gran número de hispanos de Estados Unidos corre sangre africana, el Centro Pew concluyó en un estudio de 2004 que los hispanos no utilizamos exclusivamente piel o cabello a la hora de identificarnos como blanco o no-blanco. La raza también está relacionada a características cambiantes, como estatus económico y percepciones de inclusividad social. "El mensaje parece ser", dice Sonya Tafoya, "que los latinos en Estados Unidos experimentan la raza de manera diferente. Para ellos (…) sentirse blanco parece ser un reflejo de éxito y de sentirse incluido".

Quién sabe. Si Obama fuera hispano, quizá no se sentiría negro.

A fin de cuentas, su mamá era blanca.

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