Mi falaz pataleta

by juanmanuelbenitez

Nysun

Por Juan Manuel Benítez

No lo quieren ni regalao.

El New York Sun ha intentado de todo para aumentar lectores desde que sus rotativas se pusieran en marcha en abril de 2002. Y tras seis años revistiendo su ideario conservador con bonitas obras de arte ha conseguido alcanzar la exorbitante cifra de 13.211 ejemplares vendidos cada día, de lunes a viernes. Más vende el periódico de mi pueblo, HOY, que cuenta con 124.597 personas pagando por él a diario. De todos modos no hace falta irse tan lejos: aquí, en Nueva York, el Daily News vende 700.000. Viendo el continuo fracaso de ventas, los directivos del Sun ofrecieron hace poco suscripciones gratuitas durante un año.

¿Falto a la verdad cuando indico que “no lo lee nadie“? Sí. Descaradamente. Mi comentario no era más que una pataleta, un dardo venenoso al corazón de cualquier medio que se pretende influyente. Siento decepcionar a Simián con mi “humor populista“, pero espero que no intente limitar mi derecho al pataleo en este blog.

Me choca, eso sí, que mi colega tenga distinta vara de medir a la hora de juzgar las publicaciones en español, que nunca nos cansamos de vapulear desde esta página. Al fin y al cabo, 53.856 personas pagan cada día por una copia de El Diario La Prensa. Y si bien su sección editorial y de opinión parece un certamen de redacción de cuarto de primaria, sus ideas tienen sin duda más impacto que las del neocón New York Sun.

Le duele a Simián que califiqué al <emSol de retrógrado. ¿Será que ignora que en febrero de 2003 pidió juzgar por traición a todo aquel que protestara contra la guerra de Irak?
A la derecha del centro” sitúa su director ejecutivo la línea editorial de este panfleto digno rotativo. El tinte de sus páginas de opinión está marcado por los principios de “gobierno limitado, libertad individual, fundamentos constitucionales, igualdad ante la ley, crecimiento económico… estándares en literatura y cultura, educación”. O sea, hazte el culto para darle validez a tus ideas.

It Shines For All (brilla para todos) es su lema; yo con él -y que me disculpe mi buen amigo Simián- me ensucio las botas.

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