Medio siglo no es nada

by juanmanuelbenitez

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(Foto: AP/Eric Risberg)

Por Juan Manuel Benítez

Yo sé que estas dos señoras, de 87 y 84 años, están muy mayorcitas para vestirse de novia (será quizá por eso que lo único blanco en esta boda es el pastel); pero es que Del Martin y Phillys Lyon llevan más de medio siglo viviendo juntas, y hasta ayer no pudieron darse el sí quiero frente a las autoridades.

Bueno, ya lo habían hecho hacía cuatro años; pero el mismo Tribunal Supremo de California que anuló aquel matrimonio -junto al de otras muchas parejas homosexuales de California- consideró hace unas semanas inconstitucional el negarse a casar a gays y lesbianas.

Las consecuencias de esta decisión son mucho más profundas que las originadas por los matrimonios de Massachussetts, el hasta ayer único estado del país en permitir estas uniones. Como bien apunta el panfleto retrógrado revestido de intelectualidad New York Sun (y que no lee nadie), el llamado nuevo verano del amor californiano tendrá un determinante impacto a nivel nacional.

A diferencia de Massachussetts, California no exige la residencia en ese estado para obtener una licencia matrimonial. Muchas parejas viajarán hasta allí para casarse y demandarán que sus matrimonios sean reconocidos en sus estados. En Nueva York, por ejemplo, el gobernador David Paterson ya anunció que respetará la ley californiana y la de cualquier otro país al respecto. Otros estados podrían no ser tan flexibles, propiciando una cadena de procesos judiciales que irremediablemente desembocará en el Tribunal Supremo.

(Hago aquí un aparte para subrayar que parece mentira que la capital de la modernidad y la vanguardia se tenga por ahora que conformar con respetar -que no oficiar- la legalidad de estas uniones). 

Y digo yo que se pude estar a favor o en contra del matrimonio homosexual, que de una parte y de otra cada uno tiene sus razones para apoyarlo o atacarlo. Pero si Britney Spears se puede casar y descasar en 55 horas, ¿de verdad que le podemos negar a estas dos señoras la palabra matrimonio, tras casi 55 años de vida en común?

Me dijeron que el reportero tenía que ser imparcial, que siempre debía mostrar ambos lados del argumento. Y tras años intentándolo con este tema -con mayor o menor éxito-, ayer dije basta. Me rebelé ante la imparcialidad periodística. Me cansé de darle cancha a los homófobos que distorsionan las palabras de una Biblia que quieren dicte nuestras leyes. Me niego a pensar que hace cuarenta años hubiera yo intentado justificar la validez del argumento en contra de los matrimonios interraciales, alegando una estúpida objetividad.

¿Y saben por qué me rebelé? Porque El Diario La Prensa (gracias a la agencia EFE) abría la noticia con este párrafo:

Miles de parejas gay podrán a partir de hoy darse el “sí, quiero” en California, un gesto avalado por la Justicia y que supondrá millones de dólares para las arcas de la maltrecha economía de este Estado.

O sea, que lo que es noticia es el dinero. Gracioso que cada vez que se habla de manera positiva acerca de la homosexualidad se trate desde el ángulo del dinero que generan gays y lesbianas.  Tanto es así que, descubierto el filón, el Governator Schwarzenegger no intentará esta vez detener las uniones. Parece que todo principio tiene un precio.

El New York Sun se lamenta de que el tema tardará dos o tres años en llegar al Tribunal Supremo. Quizá sea más que suficiente para Del y Phillys, que después de una vida juntas, sólo quieren que las dejen morir en paz.

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