Por el negrito

by juanmanuelbenitez

Por Juan Manuel Benítez, tras pasar por Puerto Rico

El señor de tez oscura saliendo de la Escuela Goico del barrio de Condado en San Juan lo tenía bien claro: “He votado por el negrito”. No me hizo falta preguntarle por qué. Sus ojos lo decían todo. Pero en una país -y en una cultura- donde cada sombra añadida a tu piel suele sumarte un escalón en tu camino a la cima del éxito, Barack Obama tenía todas las de perder.

“Una minoría no va a votar por otra minoría”, me explicaba una maestra jubilada nacida en Cuba de padres santanderinos y puertorriqueña desde siempre. Vestida de domingo con sus amigas, tomaba su café con dulces mientras esperaba la visita de Hillary Clinton. “Yo he votado con ella, aunque pierda”, me decía su amiga, que recién llegaba del colegio electoral.

Y así fue como la Isla del Encanto le concedió a la senadora su última gran victoria en este histórico proceso de primarias que hoy termina. Un premio de consolación, para ella, y para los puertorriqueños, que sufren la ironía de elegir a un candidato por el que nunca podrán votar de verdad.

Paliza tras paliza en el campo latino, Obama sigue sin tomar nota: el senador no logra conectar con los hispanos, y continúa sin hacer nada para remediarlo. Unas palabras en español no van a paliar la desconfianza que este electorado clave para su victoria siente hacia él.

Y tampoco un malo y aburrido video musical, donde las estrellas más reconocibles son Paulina Rubio y Alejandro Sanz; una mexicana y un español… que, como los puertorriqueños de la isla, tienen algo de voz, pero de voto, nada de nada.

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