Palabras de campaña #8: Disenfranchise

by José Simián

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Por José Manuel Simián

A veces el sonido de las palabras tiene más magia que su propio significado, sofocando incluso cualquier debate sobre si corresponde lanzarlas al ruedo.

Disenfranchise (qué sonidos más tintineantes): en inglés, quitar o diluir el derecho a voto.

Lanzad la palabra en un debate acusando al rival de querer "disenfranchise" a los electores y ved lo que sucede. (En mis días escolares, solía generarse el mismo efecto sugiriendo que un tercero había dicho algo sobre tu madre o tu hermana, lo que nos recuerda que el debate político suele no distar mucho de las riñas de recreo).

Y qué riña escolar han sido estas primarias.

En el debate sobre qué hacer con los delegados electorales demócratas de Michigan y Florida (que no se querían perder por nada del mundo la convención del partido: seguro que hay barra libre), la temible palabra campeó en la lengua de los partidarios de Hillary Clinton.

No repetir las primarias de esos estados era como disenfranchise a sus electores, dijo Bill Clinton, y la gente echaba espuma por la boca.

(El problema es que lo único que estaba en discusión era si los emisarios de esos estados iban a poder votar en la convención para elegir al candidato demócrata a la presidencia, no si se les quitaba el derecho a sufragio a los esforzados votantes).

Pero pensándolo bien, quizás sí sea bueno tener a mano una palabra que sirva para detonar peleas y agitar las pasiones en situaciones de confusión (como cuando necesitamos huir por la derecha). A falta de un término que signifique lo mismo y tenga idéntica resonancia en español, podríamos espanglishizarla para evitar más manoseos con las virtudes sexuales de la parentela.

¡El Flaco dijo que te iba a desenfranchisar!

¡El Cabezón desenfranchisó a tu hermana!

Es viciosa es la política, ¿no?

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