¡Yo también estuve allí!

by juanmanuelbenitez

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(Foto: Tony Cenicola/The New York Times)

Por Juan Manuel Benítez

Aunque llegué tarde.

No pertenezco a la romántica generación que pululaba por Nueva York en los 80 y que recuerda con nostalgia un Meat Packing District de camiones de grasa apestosa y prostitutas trans; tampoco a la de los 90, que fue cambiando a golpe de talonario la cara de toda la isla de Manhattan hasta verterse en Brooklyn.   

Yo llegué después de que las chicas chic de Sex and the City destriparan el distrito de la carne con su brunch chismoso en el aledaño -y pretencioso- Pastis; pero también estuve allí, en el diner Florent, apretujándome con desconocidos mientras me comía un filete con huevos fritos y tostada. 

Y el The New York Times no se ha dignado a preguntarme.

Hoy, en su sección de restaurantes, relata con recuerdos de obituario la muerte del emblemático lugar (algo que ya hizo el New York Post en marzo y mi colega Simián recogió aquí).

Yo podría haber contado los sábados por la mañana que, entre rueda y rueda de Noticias, me escapé del Chelsea Market para desayunar en la barra con Ana Ballesteros; o cuando intenté hacerme el inteligente llevando a Gonzalo Aburto a este lugar tan interesante que él conocía tan bien como su propia casa; o cuando me lo descubrió mi amigo David Santos y me pasé la tarde intentando averiguar de dónde eran los mapas que colgaban de las paredes; y no me olvido del par de veces que Simián y yo hemos fantaseado allí -borrachos de cafeína– con reinventar el periodismo en español de Estados Unidos.

Reconozco que mis historietas carecen de glamour. Pero quién sabe. Quizá escriben una segunda parte y me llaman.

Tienen hasta el 29 de junio.

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