Obama beat

by José Simián

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Por José Manuel Simián

Como si escribir casi exclusivamente de política no fuera lo suficientemente aburrido, hoy ponemos a prueba a nuestros lectores con la poesía. Y es que el fin de semana el New York Times desempolvó dos creaciones líricas que un Barack Obama que todavía no cumplía los 20 años publicó en una revista de su primera universidad.

Respiren tranquilos, empero, quienes apoyen al senador por Illinois. Igual que ustedes, quienes alguna vez hemos tenido la imprudencia de no sólo escribir versos, sino luego mostrárselos a alguien o –aún más abominable– reproducirlos, temimos lo peor. Pocas cosas son más malas que un poema malo. Pero de esta apuesta Obama sale más que bien parado y hasta podría sacar dividendos políticos. Que alguien de 19 años publique dos poemas que, por una parte, no traten de sus penas de amor y, por otra, no transpiren de ansiedad adolescente ni cursilería, debiera ser garantía más que suficiente de que se trata de una persona de criterio. Además (argumento nocaut), el joven usaba el punto y coma.

Publicamos aquí una traducción irrespetuosamente irreflexiva (¿la primera al español?) de "Pop" (que bien puede significar "papá", "tomarse un trago" o un sobrenombre):

Sentado en su asiento, un asiento amplio y gastado
Rociado de cenizas
Pop cambia de canal, toma otro
Vaso de Seagrams, al seco, y pregunta
Qué hacer conmigo, un joven verde
Que no consigue tomar en cuenta el
Rifirrafe del mundo, porque
Las cosas me han salido fáciles;
Lo miro directo a la cara, una mirada
Que se desvía de su ceño;

Estoy seguro que no tiene idea de sus

Ojos aguados y oscuros, que

Hurgan hacia lados distintos,

Y sus lentos, incómodos espasmos,

No logran detenerse.

Yo escucho, asiento,

Escucho, abierto, hasta que me apego a su pálida

Camiseta beige, gritando,

Gritando en sus oídos, que cuelgan

Con pesados lóbulos, pero sigue contando

Su chiste, así que le pregunto por qué

Es tan infeliz, a lo que contesta…

Pero ya me da lo mismo, porque

Se demoró una eternidad, y de

Debajo de mi asiento, saco el

Espejo que he estado guardando; me río,

Me río muy fuerte, la sangre se pasa de su cara

A la mía, a medida que empequeñece,

Una mancha en mi cerebro, algo

Que puede ser lanzado con un apretón, como

Una semilla de sandía entre

Dos dedos.

Pop se toma otro vaso, al seco,

Apunta a la misma mancha

Ámbar en sus shorts que yo tengo en los míos y

Me hace oler su olor, saliendo

De mí; cambia de canales, recita un viejo poema

Que escribió antes que su madre muriera,

Se para, grita y pide

Un abrazo, mientras me achico, mis

Brazos apenas le dan la vuelta

A su seboso y grueso cuello y su ancha espalda; porque

Veo mi cara, enmarcada en

Las gafas de marco negro de Pop

Y sé que él también se está riendo.

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