La dichosa pantallita

by juanmanuelbenitez

Cnnking

(Foto: Ozier Muhammad/The New York Times)

Por Juan Manuel Benítez

Hoy por hoy, Barack Obama no es el mayor enemigo de Hillary Clinton. Tampoco lo son los números rojos de su cuenta bancaria, ni el electorado afroamericano -que ya la mira con rabia-, ni la un día fatídica conspiración de la derecha. La bestia negra de la senadora de Nueva York es la pantalla multimedia de John King, que se atreve a decirle a la cara lo que al parecer nadie en su partido está dispuesto a hacer: que después de su pírrica victoria en Indiana la guerra está perdida.

El dispositivo militar de la CNN (la cadena de noticas se la compró al ejército de Estados Unidos) se ha convertido en la bola de cristal de esta campaña electoral. Embelesados nos deja King mientras la maneja con sus manos de pitoniso y nos cuenta cuántos vecinos han votado por Hillary y cuántos se han decantado por Obama en un perdido rincón de un remoto condado de un lejano estado del país.   

La campaña Clinton saca sus calculadoras trucadas -que una vez más incluyen los estados rebeldes de Michigan y la Florida– para contrarrestar la objetividad de los números de esta televisión gigante que lleva días mostrándole la carta de ajuste. Marca el fin de la programación, y no importan los reajustes que realiza la senadora para arañar unos votos más aquí y allá. Las cuentas no le salen, y hoy retiro lo escrito hace un par de semanas y me uno a Simián en su Ya no puede.

El monitor es mágico, aunque no tanto como para encontrarle una digna puerta de salida a la senadora de Nueva York. Aguardo con poco optimismo, porque, a fin de cuentas, al servicio del ejército, tampoco ha podido encontrar la cueva de Osama bin Laden.

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