Correr para llegar muerta

by José Simián

Eight_belles_2

(Foto de Daniel Acker para Bloomberg News)

Por José Manuel Simián

Durante este interminable año electoral, muchos han criticado el modelo de cobertura política de "carrera de caballos" que, centrándose en la predicción de los resultados y el impacto en ellos de los últimos sucesos, termina por oscurecer el debate sobre los temas de fondo y las verdaderas diferencias entre los candidatos. Al lugar común de la vida imitando al arte se le metió este fin de semana por los palos la idea de la política imitando a la hípica.

Como una consecuencia inevitable de que la competencia por la nominación demócrata a la presidencia ha adquirido dimensiones tan gigantescas que lo abarca todo, los dos pingos en carrera se vieron obligados a apostar en el famoso Derby de Kentucky disputado el domingo (primarias en ese estado: 20 de mayo).

Sin dudarlo, Hillary Clinton se inclinó por Eight Belles, la única potranca entre los 20 ejemplares en competencia:

"Espero que todos vayan el sábado al derby y le apuesten un poco de dinero a la potranca por mí. No podré asistir este año, pero mi hija lo hará y tiene estrictas instrucciones de apostarle a Eight Belles".

Me produce curiosidad saber cuántos años habrá asistido la senadora a la famosa carrera (en el tiempo que le dejaban tiempo libre sus tardes de caza, me imagino). En fin.

Tras correr la carrera de su vida, la potranca llegó segunda, pero sólo para sufrir una brutal fractura en sus tobillos delanteros a poco de cruzar la meta.

Inmediatamente, se le sacrificó.

Y mientras estas líneas salen para el cielo de Internet, los caballos comienzan a correr en Indiana y Carolina del Norte.

Advertisements