Feliz Cinco de Mayo

by José Simián

Cincodemayo Por José Manuel Simián

Hace algunos años, cuando recién llegaba a esta ciudad, recibí un llamado de la chica estadounidense con la que salía hacía pocos días:

– ¿Quieres venir a celebrar el Cinco de Mayo con mis amigos?

– …

– Cinco de Mayo. Una celebración latinoamericana. Vamos a ir a un restaurante mexicano. ¿Estás seguro que no sabes de qué se trata?

A pesar de que todavía era muy sensible a las generalizaciones culturales estadounidenses (me encantaría poder contar aquí una historia que involucra una oreja y a Tito Puente), mis consideraciones del tipo romántico pesaron más que mi sospecha de que algo olía a diminutivo y mi apremio por estudiar para mis exámenes. A los dos minutos salía por la puerta.

Bebiendo un tequila que intentaba mantenerse a flote entre el exceso de hielo y el azúcar flor, inicié mi pesquisa entre las guirnaldas de papel y los avisos de cerveza, descubriendo a los pocos minutos que no sólo la pandilla que me rodeaba no sabía de qué iba el festejo, sino que los meseros – colombianos, si mal no recuerdo – tampoco.

Y como sé que cualquiera que haya llegado hasta aquí es lo suficientemente proactivo para encontrar las respuestas que necesita en Internet, me salto lo de la famosa batalla y paso derechamente al editorial del New York Times de hoy:

Ni siquiera el gobierno mexicano le sacó mucho provecho [al triunfo militar de Puebla de 1862]. Es quizás por eso que los franceses volvieron un año más tarde, doblegaron a los mexicanos, e instalaron al archiduque Ferdinando Maximiliano de Austria como emperador de México por los cuatro años siguientes.

Mientras en México sólo los poblanos encuentran que hay algo que celebrar, en los Estados Unidos se ha convertido en un asunto muy importante para los 45 millones de hispanos, con celebraciones que cruzan todo el país. Incluso el presidente Bush realiza festejos en la Casa Blanca.

Este éxito transfronterizo debemos agradecérselo a los persuasivos poderes de la cerveza. El Cinco de Mayo es probablemente el día más importante del año para Corona. La compañía ha lanzado anuncios televisivos de alcance nacional en radio y televisión, y sus competidoras mexicanas como Tecate le pisan los talones. Anheuser-Busch, por su parte, escogió el Cinco de Mayo para lanzar su nueva Bud Light Lima.

La fiesta se trata también del tequila, del cual se vendieron unas 60.000 cajas en los primeros días de mayo del año pasado, y, por supuesto, del guacamole, con la venta de aguacates superando en esta fecha a la del Superbowl.

(…) Hay que reconocer que hay un toque de genio en el capturar el atractivo de una celebración histórica menor para un grupo de personas que a menudo comparten poco más que el idioma y la experiencia ancestral de haber sido colonizados por España. Si para el día de lo latino se hubiese escogido una fecha como la de la independencia mexicana, el resto de los latinos probablemente no se hubiese sumado.

Y sin embargo, las políticas de la identidad son más bien complicadas. Hemos escuchado a los mexicoamericanos sostener que la efeméride celebra la solidaridad de los hispanos de California con los mexicanos que luchaban con los franceses en el siglo XIX; y también a los puertorriqueños decir que no tiene nada que ver con ellos. Algunos latinos se sienten ofendidos por cómo la cultura del consumismo estadounidense ha convertido en un símbolo de la lucha antiimperialista en una herramienta de mercadeo. Más que nada, empero, hemos visto a gente celebrando feliz, a los cuales nos hemos sumado con alegría. Todo el asunto lo hace a uno pensar en el insospechado poder que esconde el ánimo de lucro.

Y yo sigo sintiéndome un poco ofendido, aunque no consigo hacer que los estadounidenses entiendan muy bien por qué; y no me parece malo que, al menos por este día, los embaucados sean ellos más que nosotros.

¿Y ya dije que esa chica de quien escuché hablar del Cinco de Mayo por primer vez es hoy mi mujer?

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