Perder el juicio

by juanmanuelbenitez

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(Mike Smith: Las Vegas Sun)

Por Juan Manuel Benítez

La prensa política ha perdido definitivamente los papeles y le ha dejado el análisis electoral serio a humoristas y sátiros. Mientras que el brillante e inquisitivo Tim Russert malgasta casi 20 minutos tildando de “error de juicio” que Barack Obama tardara tanto en dejar tirado en la cuneta a su ex-pastor, tras más de 20 años de estrecha amistad, el dibujante Mike Smith traza en su viñeta la mucho más relevante relación entre el presidente George W. Bush y el candidato republicano John McCain. ¿Será que Russert y compañía piensan que los electores están más preocupados por quién oficiaba el servicio dominical de Obama que por quién inspira los planes de gobierno de McCain?

Este domingo -dos días antes de las primarias de Indiana y Carolina del Norte- Obama fue a confesarse con Russert, sumo pontífice del debate político, mientras que Hillary Clinton fue a charlotear con el ex-empleado de su marido, George Stephanopoulos, que espera algún día heredar la mitra de su competidor. El ex-asesor de Bill Clinton no logró sacarle nada nuevo a la candidata. Como si estuviera en misa, Hillary se levantaba para responder las preguntas del público y se sentaba para contestar las del periodista, dejándolo en una situación extraña e incómoda. Lo más destacado: la senadora no pudo nombrar a un solo economista que apruebe su propuesta -compartida con McCain- de eliminar los impuestos a la gasolina durante este verano.

En televisión, la mayoría de entrevistas y debates tradicionales se ha convertido en un absurdo disparate de polémicas superficiales destinadas a prolongar la corta vida de un llamativo titular, mientras que el disparatado teatro del absurdo que ponen en escena cada noche cómicos como Jon Stewart y Stephen Colbert es hoy por hoy imprescindible para encontrarle sentido al proceso electoral.

Error de juicio es lo que parece haber tenido el The New York Times al respaldar en enero la candidatura de Hillary Clinton para las primarias demócratas. Cada línea de sus páginas de opinión rezuma arrepentimiento e impaciencia por la retirada de la senadora para poder, de una vez por todas, brindarle el apoyo editorial a Obama. Dos ejemplos: los columnistas Frank Rich y Mareen Dowd llevan meses ensalzando a Obama y despellejando a los Clinton.

Seguro que la junta editorial de The Onion nunca cometió semejante error.

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