Eliot no está solo

by juanmanuelbenitez

Por Juan Manuel Benítez

"Apoyándose en su fe, su familia… y el gobierno americano": así concluye su pieza sobre partos de inmigrantes ilegales en suelo estadounidense uno de los reporteros del noticiero de Katie Couric. Echa las cuentas, y el cuidado médico para indocumentados le sale al Gobierno de Estados Unidos por unos mil cien millones de dólares.

Cuenta la historia de Fabiola, una mexicana que, embarazada, acaba de cruzar el Río Bravo para dar a luz a su hijo Eliot en un hospital de Texas. Por mucho que los de CBS se empeñen en que es noticia, el relato de Fabiola no es nuevo. Aún recuerdo mi conversación con un agente de patrulla fronteriza de El Paso que en el 2001 me contaba cómo su madre había cruzado la frontera antes de cada uno de sus partos para que todos sus hijos tuvieran la ciudadanía estadounidense. Es simplemente la Historia -con mayúsculas- que lleva ya siglos fluyendo por las aguas del Río Bravo.

La Couric está a punto de perder su trabajo -por su baja audiencia- y quizá ha pensado que a su soso programa de noticias le hace falta la salsa vomitiva de Lou Dobbs (un viejo periodista que finalmente ha logrado sus quince minutos de fama a expensas del indocumentado, haciendo demagogia con sus retorcidos argumentos anti-inmigrantes, incitando al odio étnico con su rostro de disgusto sonrosado en primer plano).

El miedo vende; y hoy le toca al mexicano llevar la máscara del monstruo. Será por poco tiempo. Una vez más el Censo le da razones para vomitar al señor Dobbs y a sus xenófobos acólitos: gracias a la inmigración y al ciclo natural de vida, los hispanos (gran parte de ellos de origen mexicano) ya alcanzaron en julio del 2007 la cifra de 45 millones y medio en los Estados Unidos. La comunidad latina es la minoría más numerosa del país, un 15,1% del total de 301.6 millones de personas. Y mientras que los estadounidenses blancos no hispanos (los que se parecen a Dobbs y Couric) cuentan con una mediana de edad en 40.8 años, la de los latinos se sitúa en 27.6.

Eliot ha nacido gracias a una cesárea que le ha costado al Gobierno de EE.UU. 4700 dólares. Una buena inversión, comparada con el capital que generará su trabajo futuro, en producción e impuestos. Couric y Dobbs deberían estar contentos: Eliot les terminará pagando la jubilación.

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