La libertad de decir cualquier cosa

by José Simián

Por José Manuel Simián

Juro que es la última vez (en la semana) que me meto con el hombre de los zapatos rojos.

En fin. Vino, vio y habló. Y luego siguió hablando. Y durante los días que estuvo en el país, contó con tanta o más cobertura periodística que ya saben cuáles candidatos, que celebraban cualquier gesto como si fueran los padres de un infante.

¡Se mueve!

¡Subió a su vehículo!

¡Saluda con las manos!

El asunto es si entre tanto evento, entre tanto discurso y tanta atención, dijo algo que vaya a pasar a la historia; una frase que realmente le haya cambiado la vida a alguien, algo que alguien vaya a recordar y repetir la semana próxima (ni qué decir el año entrante).

Pero, ¿estaba alguno de los periodistas realmente escuchando lo que decía? Lo dudo.

Obligado a revisar la mayoría de sus intervenciones por motivos laborales, entendí poco y nada, a pesar de mis más de 14 años de éducación en el ramo. (Lejos la más amena y comprensible de sus intervenciones fue la de la Catedral de San Patricio, cuando habló sobre su arquitectura gótica y los vitrales). Y no soy sólo yo: presumo que lo que dijo fue las más de las veces difícilmente comprensible para aquellos de los 65 millones de estadounidenses (18 millones latinos) que le deben obediencia y no son teólogos o filósofos.

Hablando sobre la libertad ante los educadores católicos (Washington, 17 de abril):

Mientras hemos buscado diligentemente atraer la inteligencia de nuestros jóvenes, quizás hemos descuidado su voluntad. Como consecuencia, observamos preocupados que la noción de libertad se ha distorsionado. La libertad no es la facultad para desentenderse de; es la facultad de comprometerse con, una participación en el Ser mismo. Como resultado, la libertad auténtica jamás puede ser alcanzada alejándose de Dios.

Perdón, pero no entiendo. ¿O sea que la libertad no es la capacidad de optar por algo, como por ejemplo una determinada fe? ¿No sería mejor decir derechamente que quien opta libremente por una religión mp ùede hacer lo que se le ocurra? Eso tiene mucho más sentido y nada de malo.

Quizás se aclare su noción de libertad si escuchamos lo que dijo en la misma ocasión sobre la académica:

A propósito de los miembros de las Facultades en los Colegios Universitarios, quisiera reiterar el gran valor de la libertad académica. En virtud de esta libertad, ustedes están llamados a buscar la verdad allí donde el análisis riguroso de la evidencia los lleve. Sin embargo, es preciso decir también que toda invocación del principio de la libertad académica para justificar posiciones que contradigan la fe y la enseñanza de la Iglesia obstaculizaría o incluso traicionaría la identidad y la misión de la Universidad, una misión que está en el corazón del munus docendi de la Iglesia y en modo alguno es autónoma o independiente de la misma.

¿Por qué decir que la libertad académica es "un gran valor" en instituciones que, evidentemente, no están dispuestas a aceptar conclusiones que contradigan su misión? ¿Para qué intentar torcer el significado de los conceptos hasta exprimirlos de todo su significado?

No es que no se oiga, padre; es que no se entiende.

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