El hombre blanco decide (para variar)

by juanmanuelbenitez

Whitebillmain

Por Juan Manuel Benítez, desde Philadelphia

Estoy harto de que los taxistas dominicanos de mi barrio me confundan con un “blanquito”. En cuanto les hablo en español, me miran confundidos. Y por mucho que les insisto en que soy hispano (y esto de ser un hispano español en Nueva York es tema para otra entrada… o para un blog entero) hay siempre algún incrédulo que cree que le tomo el pelo. “Pues parece usted ‘blanquito'”, concluye más de uno. No me importaría que me pasara hoy, ya que el hombre blanco americano -y más específicamente, el de clase trabajadora- se ha convertido en el votante más codiciado de estas primarias de Pennsylvania.

Siento decepcionar a todos aquéllos que a bombo y platillo concedieron estas presidenciales a los latinos; o a los que creyeron que era el turno de la comunidad afroamericana, ansiosa de elegir a uno de los suyos; qué decir de las mujeres, mitad del electorado. A la hora de la verdad, el que decide quién manda, sigue siendo el hombre blanco. Para qué nos vamos a engañar.

Esta sociedad de las encuestas le ha concedido el voto hispano y el femenino a Hillary Clinton; los negros y los jovenes van para Barack Obama. Sólo quedan los blancos de cuello azul, que abundan en este estado de polvorientas fábricas y sindicatos casposos. Hillary espera que reafirmen su premisa de que ella es la opción real y que los demás sólo representan un sueño inalcanzable.

Ambas campañas se lo han tomado en serio: Obama paseó el respaldo del rockero Springsteen, ídolo de los currantes; Hillary se fue de copas con ellos.

Pase lo que pase, el resultado de esta noche no acallará las voces que piden el abandono de Hillary. Es matemáticamente imposible que se declare vencedora siguiendo las reglas tradicionales de primarias. Pero con un resultado tan apretado, la única regla vigente es la del “todo vale”. Ya lo dijo anoche otro hombre blanco: “Si dicen que no puedes ganar es porque tienen miedo de que puedas”. Era Bill Clinton en La Palestra de la Universidad de Pennsylvania.

Hoy me niego a pronosticar nada. Ya perdí la cuenta de las veces que me he equivocado esta temporada de primarias. Como escribe Nora Ephron en el Huffington Post, cualquiera se fía del hombre blanco, que por primera vez tiene que elegir entre dos candidatos que no se parecen a él.

Además, puede que esta historieta de blanquitos sólo sea lo último que nos hemos inventado los reporteros para captar la atención del público después de cuatro meses de hastío electoral. Porque les juro que más de uno ya no sabemos de qué hablar cuando nos colocan delante de la cámara.

Se aceptan sugerencias.

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