Impuestos mojados

by José Simián

Zapatos_rojos_big

Por José Manuel Simián

Con la visita de cierto dignatario ultraterreno el tiempo de pegar notas en esta página ha desaparecido como a algunos sucede con la fe. Pero no hay hechizo que dure dos mil años, y mientras el dignatario y sus zapatos rojos vuelan hacia el Este, cerca de su jefe y más allá del Anticristo, intentamos recuperar las letras perdidas. (Y quizás mañana, tomemos un tren hacia el Oeste, aunque sólo sea para respirar aliviados de tanta palabra y tanta cobertura unilateral en medio de guerras mayore y menores).

El caso es que en el principio era el Estado. Y luego, muy luego, alguien vio que era bueno y creó los impuestos, y cuando el 15 de abril de cada año se asoma tras las montañas, los hombres hechos de barro, tengamos o no todas nuestras costillas en su lugar, temblamos.

No hace mucho comentábamos el informe en que el Seguro Social de los Estados Unidos reconocía que basaba parte de las proyecciones de sus ingresos en los inmigrantes "no legales", que aportaban al sistema sin estar en condiciones de retirar beneficios a futuro. Con la temporada tributaria, la noticia la hacían estimaciones de estas recaudaciones del Fisco que provienen de los indeseables "ilegales":  cerca de 9 mil millones de dólares anuales. (La cifra corresponde a los ingresos fiscales que provienen de números de Seguro Social falsos).

El asunto es que el sistema retiene los cobros provisionales de los trabajadores sin importar su situación migratoria. De hecho, ni les preguntan. Y la mayoría de ellos no se molesta en presentar la declaración tributaria por temor a ser deportados.

Lo escandaloso – y que va de la mano con los cálculos del Seguro Social – es que el sistema prevé una alternativa para que incluso los "indocumentados" puedan tener sus contribuciones en regla (la emisión de "números de identificación de contribuyentes individuales").  Y lo sorprendente es que con ello millones de inmigrantes ilegales sí entregan su contribución a un sistema al que no tienen certeza de que llegarán a pertenecer.

Será, en parte, la honradez de los humildes; los que no viajan en avión ni nunca vestirán zapatos de cuero rojo fabricados a mano con tanto amor y dedicación.

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