A cada uno lo que le corresponde

by juanmanuelbenitez

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Por Juan Manuel Benítez

Siempre que viajo de vacaciones a un país hispanohablante y leo la prensa local me pregunto por qué no tenemos en Nueva York un diario de la calidad de Clarín, El País o Reforma, por poner tres ejemplos. Me pregunto por qué estos periódicos citan al The New York Times, en lugar de guiarse por El Diario La Prensa. No será por falta de tradición periodística: la mitad de su cabecera –La Prensa– nació en 1913, convirtiendo al rotativo en el más antiguo de habla hispana en Estados Unidos.

Sé que El Diario La Prensa no tiene el enfoque nacional de los arriba mencionados. En Estados Unidos se cultiva más el periodismo local, y los diarios nacionales son jóvenes y no tan prestigiosos. (Eso sí, The Washington Post, The Wall Street Journal y The New York Times matarían por tener la tirada del líder nacional USA Today, nacido en el año 1982: 2.25 millones de copias diarias).

Pero también sé que El Diario tiene el monopolio de la prensa en español en Nueva York, después de haber comprado a la competencia y haberla relegado a un pasquín gratuito de noticias antiguas (en lugar de Hoy debería llamarse Ayer). Además, cuenta con la colaboración de, entre otros, La Opinión, de Los Angeles, ya que ambos diarios pertenecen a la misma compañía de medios, ImpreMedia. ¿Por qué entonces no arriesgar un poco y subir el listón? Pareciera que los jefes de El Diario se han creído el estereotipo creado por los gringos -contra el que todos luchamos diariamente- y se dedican a perpetuarlo, tratando a sus lectores como pobres ignorantes sin interés por la calidad.

Sí reconozco que la prensa en español cuenta con la desventaja de un mercado publicitario subdesarrollado y una impulsiva tradición inversionista enfocada en el corto plazo. Nadie se hace multimillonario con este negocio de la información (excepto Michael Bloomberg…). Muchas compañías de medios aceptan las pérdidas de sus divisiones de noticias a cambio de un prestigio que cada día se torna más difícil de justificar ante juntas directivas y accionistas. Hasta la cadena de televisión CBS, en su día hogar de legendarios periodistas como Edward Murrow -el que cerraba diciendo aquello de “Buenas noches y buena suerte“-, está pensando recortar gastos a través de pactos con la cadena de noticias de cable CNN.

Quizá tengamos que esperar al 2010, cuando la Oficina del Censo publique los nuevos números de población y Estados Unidos se lleve otra sorpresa con el imparable crecimiento del mercado latino. Los inversores sacarán una vez más sus billeteras para hacer negocio en español. Sólo hay que esperar que esta vez estén bien asesorados.

Porque si en este país no se hace una mejor prensa en español, no es por falta de buenos profesionales: El Diario tiene en plantilla a un buen número de periodistas de calidad con capacidad de igualar, e incluso superar, a los reporteros de habla inglesa con los que comparten escritorio, ruedas de prensa, incendios y asesinatos. Una convivencia injusta, por la diferencia abismal en materia de medios, salarios y acceso a fuentes.

Así que, dejando a un lado mis críticas y las de Simián, mi más sincera enhorabuena a los compañeros de El Diario La Prensa por el digno trabajo que realizan cada día. A cada uno lo que le corresponde. Ojalá algún día esta página tenga si acaso la cuarta parte de lectores que tienen ellos.

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