Borat y la libertad de criticar

by José Simián

Por José Manuel Simián

Borat_05_600 Desde esta semana, podemos considerar a Borat un hito en las libertades de expresión y prensa. Una jueza federal de Nueva York rechazó la demanda que un sujeto que aparecía en el filme y su trailer había interpuesto contra la 20th Century Fox. La acción se fundaba en la Ley de Derechos Civiles del Estado de Nueva York que, al proteger la privacidad, exige el consentimiento escrito de aquel cuya imagen se use para propaganda o actividades comerciales.

En el caso de Jeffrey Lemerond, nadie le preguntó si quería aparecer por todo el mundo pidiéndole al personaje de Sacha Baron Cohen que dejara de acosarlo sobre la Quinta Avenida de Manhattan. El problema para sus pretensiones judiciales fue que ese derecho a la privacidad ha sido limitado por los tribunales neoyorquinos en pos de un amplio derecho a informar sobre eventos noticiosos, y a usar imágenes para ilustrar "artículos sobre situaciones políticas, tendencias sociales o cualquier tema de interés público".

Tratándose de Borat, aunque la jueza reconoce que la película se vale de "un tipo de humor que apela a los niveles más infantiles y vulgares de sus espectadores", sostiene que "intenta hacer una crítica irónica sobre la cultura estadounidense ‘moderna’, contrastando lo retrógado de su protagonista con las enfermedades sociales que afligen a una sociedad supuestamente sofisticada".

Advertisements