Notas sobre el camp latino

by José Simián

Miranda_camp_2

Por José Manuel Simián

Ya comentamos aquí la posibilidad de mitigar nuestra frustración con la prensa hispana de Nueva York leyendo El Diario en clave camp. La ocasión era la discusión aparentemente en serio de la adicción del ex gobernador Spitzer (¿Qué estará haciendo en estos momentos?) al sexo pagado en la sección Relaciones de los viernes, atribuyéndola a la crisis de los 40. Más tarde, a la hora del café, lamentamos secretamente no estar cursando estudios de artes, periodismo o sociología, que nos habríamos convertido en doctores reclamando de una buena vez el camp para esa noción de latino que se ha acuñado en estas tierras.

Pensar y suspirar en infinitos papers, conferencias, viajes por el mundo, conectando a Carmen Miranda (brasileña, pero latina al fin y al cabo) con Yma Sumac con Sábado Gigante con El Niño Prodigio con Walter Mercado con los montajes televisivos de Laura Bozzo (no se merece vínculo). Revuélquense en sus altares John Waters y Charles Busch y comiencen a pagar derechos de autor.

Ah, la academia.

Y El Diario sigue regalándonos fundamentos a la tesis con las fotos "actuadas" con que ilustra muchas de sus notas. No podemos suspirar todavía más que antes pensando en una tesis del periodismo como ficción, del periodismo como montaje, cuando imaginamos a fotógrafo y reportero posando en la sala de redacción para conseguir esa escena de impacto. Hace pocos días (nos cortamos las venas con papel por no rescatar la imagen a tiempo) la nota se refería a la posibilidad de que la iglesia católica aceptara confesiones por Internet. La imagen mostraba a una mujer de espaldas rezándole a la pantalla de su computador, mientras la cortesía atribuía la foto al mismo periódico.

El_diario_cuchillo_2 El golpe de gracia para nuestras conjeturas, sin embargo, es la portada de hoy. La noticia sobre un crimen pasional ocurrido en Sheepshead Bay (engañado mata a mujer y amante a cuchillazos) es ilustrada con una mano que levanta amenazadoramente un cuchillo antes de dejarlo caer sobre la víctima. (¿Quién dijo Psicosis?).

El problema (o lo maravilloso) es que esa mano izquierda muestra un anillo de matrimonio, mientras que el homicida Ángel Valentín era, según El Diario, sólo el conviviente de su víctima. Y ese cuchillo de cocina, ¿servirá para matar a dos personas? ¿Será zurdo Valentín?

El_diario_pasion_2 Puntos adicionales para el fondo negro y las letras rojas (PASION QUE MATA) con que se decoró la ilustración en portada. Después de todo, a nadie le interesa ver las imágenes del verdadero lugar de los hechos.

Ahí, un poco más arriba, aguanta la mano.

Uno, dos, tres, click.

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