Celebrando el punto y coma

by José Simián

Por José Manuel Simián

(;) De los signos ortográficos, el punto y coma es, con toda seguridad, el más temido y, por lo mismo, el menos utilizado. A mí me ha tomado largo tiempo entender sus usos, pero creo que, al igual que ocurre con un gusto adquirido, lenta y trabajosamente  he comenzado a oír su música. La sugerencia no es azarosa: además de una conexión lógica entre dos enunciados, lo que el punto y coma produce es un silencio, "mayor que en la coma, y menor que con los dos puntos".

Nunca sospeché que durante ese otro largo e infinito proceso que he iniciado, el de intentar escribir civilizadamente en inglés, descubriera que los anglófonos le tienen mayor fobia que los hispanoparlantes. En Estados Unidos, por lo menos, el punto y coma ha sido derechamente sustituido (y erradicado) por la coma, el punto, o la raya. (El abuso de este último signo trae a la memoria a esos caballos que tiran carrozas de turismo en plazas olvidadas).

Por eso, casi lloré de alegría nerd esta semana cuando leí un artículo sobre las ondas expansivas generadas por el correcto uso del punto y coma por un noble empleado público en un cartel del subway de Nueva York; una historia de silencios elegantes.

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