Los dos corazones de NY

by José Simián

Por José Manuel Simián

Obama_new_yorker Un lector decía el otro día que se notaba demasiado en este blog una tendencia hacia el partido demócrata. La pregunta es más bien quiénes no son demócratas en la ciuad de Nueva York. Claro que hay republicanos aquí, pero no cabe duda que Nueva York es una ciudad libertaria y completamente afín al partido del burro. Si fuera necesario, baste recordar la depresión que se vivió ese día de noviembre que siguió a la reelección de Bush (donde quedó claro que Nueva York es, habitualmente y en contra del estereotipo, una ciudad alegre), o bien mirar las papeletas de voto de los cargos de elección pública menores, donde muchas veces el Grand Old Party Republicano ni se molesta en presentar candidatos.

Tomándole acertadamente el pulso al corazón partido de la ciudad frente a esta temporada de primarias, la edición aniversario (83) del New Yorker que salió esta semana tiene una portada casi perfectamente simétrica en que Eustace Tilley, el símbolo de la revista y su "dandi más reputado", es encarnado al mismo tiempo por Hillary Clinton y Barack Obama, mirándose y despreciándose mutuamente a través de sus respectivos monóculos.

Una de las cosas interesantes que la imagen plantea, es la de la inestabilidad. Como esas creaciones op-art, el dibujo parece vibrar, queriendo lograr una estabilidad imposible — quizás la misma disyuntiva a la que muchos se ven enfrentados entre estos dos candidatos que no por nada están dando la pelea electoral más intensa e interesante de la que muchos tenemos memoria.

Lo otro es que la simetría de la ilustración recuerda a una carta de naipe (¿de triunfo o derrota?) que podemos girar infinitamente, obteniendo siempre la misma apariencia vertical. Aquí, las únicas diferencias entre los dos extremos de la carta están marcadas por el sexo y el rostro de los candidatos — una identidad por oposición — a quienes curiosamente podemos reconocer aunque no se parezcan demasiado a sus modelos.

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