El adiós de Giuliani

by juanmanuelbenitez

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(Foto: AP)

Por Juan Manuel Benítez, desde Miami, Orlando y Simi Valley

En el lugar donde reposan los restos de su primer mentor de gobierno, Rudy Giuliani le dio la puntilla a su futuro político y, quizá también, empresarial. El pasado miércoles, junto a la tumba de Ronald Reagan, en Simi Valley, California, el ex-alcalde de Nueva York ponía fin a sus aspiraciones presidenciales y respaldaba la candidatura de su amigo John McCain.

No quiso esperar a las primarias de Nueva York y sufrir la humillación de una posible derrota en su propia casa. Lo hacía siete días antes, tras haber perdido los comicios en Florida, donde siguiendo el guión de su rocambolesca estrategia había invertido la mayor parte de sus recursos. Pensó que una victoria en ese estado borraría de la mente del votante sus pésimos resultados en contiendas anteriores. No fue así.

Concluía así un giro de 180 grados en la campaña presidencial republicana: mientras Giuliani lideraba todas las encuestas nacionales el verano pasado, McCain luchaba por mantener su campaña a flote. Ahora el senador de Arizona es el claro favorito tras haber vencido en New Hampshire, Carolina del Sur y Florida.

En el avión que nos trajo de Orlando a California el miércoles, Giuliani parecía resignado, y en parte, aliviado, tras meses de intensa campaña. A pesar de su fama de arrogante, dijo haber estado siempre preparado para la derrota. Era momento de abandonar, según él, para no restarle votos a su amigo McCain en el Super Martes. A partir de ahora tomará un rol activo en la campaña del senador de Arizona, si bien no pretende puesto alguno en un eventual gobierno McCain. Su futuro, nos dijo, está en el sector privado.

Como alcalde de Nueva York en los noventa Giuliani limpió Times Square de camellos y prostitutas, además de crear un ejército policial que terminó por convertir Nueva York en la ciudad grande más segura de Estados Unidos. Pero fue su labor tras los atentados del 11 de septiembre la que le lanzó a la escena nacional y le convirtió en “el alcalde de América”. La manera en la que manejó esta crisis -que muchos neoyorquinos recordamos con agrado- pasó a ser el activo principal de su currículum empresarial -con Giuliani Partners- y político: la tragedia terrorista le dio una razón -según nos confesó- para postularse a la Casa Blanca.

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Giuliani se alzó como el candidato de la “seguridad nacional”, algo que hundió su campaña una vez las preocupaciones del votante medio pasaron del temor a ser atacado al temor a perder casa y empleo. Su intento de última hora de proporcionar “seguridad económica” no caló entre el electorado. Tampoco sus promesas de declaración de impuestos de una página y de llegada al planeta Marte, ambas pronunciadas en su último discurso de campaña el pasado lunes en Miami.

La derrota en Florida era de esperar. Me lo comentaba un día antes Miriam Martínez, dueña de la Farmacia Luis, en la calle Ocho de la Pequeña Habana. Su establecimiento se había decantado por apoyar a un candidato por primera vez desde su apertura en el año 1965. Afuera, un enorme cartel de Rudy Giuliani. Martínez reconocía sentirse defraudada por el poco entusiasmo que había generado.

En la acera de enfrente, en el Restaurante Versailles, lugar de encuentro de cubanoamericanos, había mayoría por McCain. Mientras tomaban café, varios clientes agolpados en la barra exterior reconocían sentirse influídos por los resultados de primarias anteriores. “Nadie quiere apostar por el perdedor”, me decía uno de ellos el lunes, reconociendo que Giuliani había sido su favorito durante meses. “En mi familia hemos decidido apoyar a McCain”.

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(Foto: Tim Farrell)

La escena de la noche de resultados era decepcionante. Fue imposible llenar de simpatizantes el salón del Hotel Porto Fino de Orlando. En seguida se confirmó el tercer puesto que durante días pronosticaron las encuestas. La aventura presidencial llegaba a su fin, aunque Giuliani se negó a concluirla allí, pronunciando un discurso de retirada que incluyó todo excepto la despedida.

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(Con Leslie Mayes, camarógrafa de NY1. Foto: Tim Farrell)

“No lo hará hasta mañana en Simi Valley, California”, nos anunciaban.

Si complicada fue la contienda, más aún lo será la retirada. Se enfrenta ahora al reto de restaurar su imagen. Tomará tiempo curar las heridas que esta frustrada campaña podrían haberle causado a la marca Giuliani. Y es que con esta derrota ha quedado demostrado que el “Ex-alcalde de América” ya no es invencible.

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