La raya de la raza

by José Simián

La_castana_y_el_gato

The Cat’s Paw, Sir Edwin Landseer (1824)

Por José Manuel Simián

Tras la derrota de Barack Obama en Nevada, un estado cuya población latina se calcula en cerca del 25%, parte de la prensa ha comenzado a señalar un supuesto antagonismo entre hispanoparlantes y afroamericanos – las dos "grandes minorías" – . Por un lado, no deja de ser interesante que políticos y periodistas se vean en la necesidad de superar el estereotipo monolítico del latino (en este caso, que no todos piensan igual ni apoyan al candidato "minoritario"); por otro,  la idea de una enemistad estructural entre grupos importantes de afro-americanos e hispanos, es una generalización idiota.

El punto lo resaltó ayer el editorial del Diario, en una de las contadas ocasiones en que emite un acorde consonante. Según el Campeón de los Hispanos,

La  historia está llena de ejemplos de latinos respaldando a candidatos negros. Y si bien la dinámica entre los afroamericanos y los hispanos puede variar según la región y el ambiente, en la ciudad de Nueva York, la segunda mayor concentración de los votantes hispanos en el país, ha existido una tradición de colaboración.

La publicación da ejemplos de estos esfuerzos conjuntos (el boicot para lograr la descentralización de las escuelas públicas, la demanda de medidas contra los abusos policiales, además del histórico apoyo a David Dinkins en su elección como alcalde) y omite mencionar casos más significativos, como la coalición latino-afroamericana que apoyó la elección de Villaraigosa como alcalde de Los Angeles, o (cómo olvidarlo) cuando Al Sharpton bailó salsa por Freddy Ferrer (como si le faltaran razones para perder).

Demostrado el punto, El Diario se pregunta – con abierta inocencia sobre las dinámicas del poder – por qué la prensa estadounidense no plantea la misma duda respecto de otros grupos a los que tendrían mayor razón para odiar, a saber, a los blancos anglosajones. (La respuesta, ilustrada por cinco siglos de subyugación de élites blancas en Latinoamérica, se cae de madura).

Al mismo tiempo, en la página opuesta del periódico (que, dicho sea de paso, celebra 95 años) se publicaba una columna de la escritora y cineasta Frances Negrón-Muntaner (no hay vínculo de Internet), en la que se preguntaba si los dominicanos de piel oscura podían ser asimilados legalmente a los afroamericanos para cumplir las cuotas de discriminación positiva. Al final, terminó su divagación con una pregunta genérica, como intentando sacar las castañas con la mano del gato. Y yo no la culpo: ésas sí que son aguas profundas.

Advertisements