Don Quijote vuelve a casa

by juanmanuelbenitez

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Por Juan Manuel Benítez

Hace unos días, en un "diner" de Manchester -un restaurante de ésos típicos del Estado de New Hampshire- le pregunté a Dennis Kucinich, mientras desayunaba su papilla de avena, que por qué se empeñaba en seguir postulándose a la presidencia, si sus resultados eran siempre pobres. "Por el mundo", me contestó. "Por la humanidad… por los derechos humanos". Me lo dijo primero en inglés, y luego, en español. Sorprendido por su dominio de la lengua de Cervantes, intenté seguir la conversación en español. No hubo manera. Con un gesto de profundo sentimiento, se llevó la mano al corazón y dio por terminada la entrevista. Se le enfriaba la papilla.   

Hoy tira la toalla el demócrata más de izquierdas de la contienda. Un hombre pequeño de grandes ideales. Derrotado, el congresista vuelve a su casa, en un lugar de Ohio de cuyo nombre no logro acordarme. Allí le espera su Dulcinea, una pelirroja treinta años más joven que él. 

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