Las cartas no estaban marcadas

by juanmanuelbenitez

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Por Juan Manuel Benítez, tras pasar por Las Vegas

En uno de sus recientes ataques al contrincante de su esposa, Bill Clinton acusó a la campaña de Barack Obama de intimidar a los votantes de las asambleas electorales de Nevada. Días antes, el mayor sindicato de hostelería de Las Vegas, Local 226, había respaldado oficialmente la campaña del candidato afroamericano. El ex-presidente afirmaba haber escuchado una conversación en la que un gerente de casino amenazaba con cambiarle el turno a todo aquél que no fuera a votar por Obama.

No es lo que yo ví. En el Wynn, uno de los nueve casinos habilitados para celebrar las asambleas, empleados de cocina, de limpieza, meseros y crupieres, acudieron sin problemas a dar su voto, de forma pública. Si bien muchos reconocían que la directiva del sindicato les había dado la lata con propaganda de Obama, todos declaraban que su voto era una decisión personal. “Como ciudadana americana”, me decía una empleada del hotel, “yo tengo el derecho de votar por quien yo quiera”. En su caso, como en el de la mayoría de hispanos entrevistados, su voto era para Clinton.

La apertura de estos centros de votación en los casinos estuvo en juego hasta el día antes. Tras el anuncio pro-Obama del sindicato, un grupo de simpatizantes de Hillary Clinton entabló una demanda para eliminarlos. Un año antes, el Partido Demócrata de Nevada había decidido crearlos para facilitarles la participación a todos estos empleados de la hostelería. Pero según el ex-presidente, beneficiaban injustamente a estos trabajadores. La demanda fue desestimada.

Al final, Hillary Clinton venció en Nevada, aunque por esas cosas del sistema electoral, Obama se llevó un delegado más. Fue el primer test de ambos candidatos en un estado de alta población hispana. Hillary demostró ser la favorita de los latinos, una preferencia que podría repetirse en los próximos días en estados como Nueva York y California.

La derrota del sindicato de hostelería prueba que las cartas no estaban marcadas de antemano. Si acaso, son los ataques a Obama los que están surtiendo efecto. Como ejemplo, una empleada de casino que me confesó iba a votar por Hillary, “más aún ahora, que me acaban de decir que Obama es musulmán”.

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