Dos por el precio de uno

by juanmanuelbenitez

Clinton1992

Por Juan Manuel Benítez

Una legitima pregunta: ¿puede Hillary Clinton aspirar a la presidencia?
¿Se acuerdan de cuando Bill vendió su matrimonio en el 92 como “dos por el precio de uno”? Siguiendo esa premisa, la senadora de Nueva York habría cumplido ya sus dos posibles mandatos en la Casa Blanca.

Bromas a parte, ésa parece ser la filosofía, una vez más, de la pareja política más influyente de los últimos quince años. Y si no que se lo pregunten a Barack Obama, que con razón -y algo de sarcasmo- le espetó a Hillary en el último debate que a veces no sabía si estaba compitiendo por la presidencia con ella o con su esposo.

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Foto: Jim Wilson/The New York Times

En esta campaña, Bill se ha convertido en el doberman de su mujer, capaz de destrozar a su víctima si se lo propone. En los últimos días ha acusado a Obama de admirar a Ronald Reagan –por estas declaraciones– y de intimidar a los votantes de Nevada. Además, ha calificado como cuento de hadas el hecho de que Obama se opusiera a la guerra de Iraq desde el comienzo, cuando aún era miembro del Senado Estatal de Illinois.

El ex-presidente es sin duda el mayor y mejor activo para su esposa. Por muy brillante senadora y hábil política que haya sido durante años, los votantes la eligen más que nada por su apellido. Pero Bill suma votos cuando habla y resta cuando muerde. Más le vale a la ex-primera dama no soltarle mucho la correa.

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