El que tiene boca…

by juanmanuelbenitez

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(Foto: Tim Farrell)

Por Juan Manuel Benítez

Cinco días después de la noche electoral en New Hampshire, aún me estoy preguntando cómo pudimos estar los medios -y las encuestas- tan desacertados. Hasta minutos antes del cierre de los centros de votación todos pronosticábamos una cómoda ventaja de más de diez puntos de Barack Obama sobre Hillary Clinton. Y no lo hacíamos sólo basándonos en los sondeos. La percepción en la calle era ésa. Votantes independientes, y algún que otro republicano, nos confesaban su inclinación por el candidato afroamericano.

Quizá nos creímos nuestras propias exageraciones, multiplicadas tras la sorprendente victoria de Obama en Iowa días antes. O tal vez nos olvidamos de que una gran cantidad de votantes con los que hablamos se mostraban indecisos, incluso el mismo día de primarias, dejando su elección para el último momento.

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(Foto: Tim Farrell)

Ahí estábamos todos los reporteros en Manchester, en el gimnasio de la Universidad del Sur de New Hampshire (CNN, Fox News, MSNBC y NY1 Noticias), apiñados ante las cámaras, como borregos, repitiendo el mismo discurso, prediciendo la derrota de la senadora de Nueva York… y poco más tarde, declarando su victoria.

Eran las siete de la tarde, y mi colega Tatiana López, corresponsal de La Voz de Galicia y Telecinco, me comentaba entre risas cómo terminaría la noche con el “guay” de la clase ganándole a la “empollona”, birlándole una vez más su merecido primer puesto.

Los expertos -¡ojo! los mismos que pronosticaban la victoria de Obama- dicen ahora que no es lo mismo la asamblea pública de Iowa que el voto secreto de New Hampshire. Según un artículo de opinión del The New York Times, muchos en New Hampshire se lo pensaron dos veces a la hora de entrar en la cabina privada de votación y rellenar la papeleta: aunque les atraía la idea de votar por el candidato afroamericano, decidieron optar por Clinton, una apuesta más conservadora. Además, tradicionalmente, los candidatos afroamericanos suelen recibir más apoyos en los sondeos de los que luego obtienen en las urnas, quizá por el medio de los encuestados a ser tachados de racistas.

Nunca sabremos de verdad qué pasó aquella noche. A partir de ahora tendremos que ser más cautos al interpretar sondeos y percepciones. Pero tampoco se puede hacer mucho en estos casos, ya que como dice el refrán, “el que tiene boca, se equivoca”.

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