Huckabee y el mito de la cultura única

by José Simián

Por José Manuel Simián

Hucky_rocksDe la columna de opinión "You Feelin’ Hucky?" de Mark Steyn, publicada hoy en el New York Sun, en la parte en que concuerda con el argumento de Peggy Nooman en el Wall Street Journal de que el apoyo de Huckabee "provendría de quienes creen que la dolencia de Estados Unidos, lo que amenaza su existencia, no es un derrumbe económico ni la jihad, sino tiene que ver con la cultura".

Dice Steyn,

"Está en lo cierto. No es la economía, estúpido [como dijera la campaña de Bill Clinton en 1992]. La economía está bien. El problema son quienes quieren destruir nuestra unidad. Así es. A pesar de la rutina a lo Charles Dickens que le gusta presentar a John Edwards sobre las niñitas sin abrigos que pasan frío en la noche porque a su papito lo echaron del molino, el sub-texto de los mensajes tanto republicanos como demócratas es esencialmente que este país es tan rico que puede darse el lujo de ser estúpido – que puede darse el lujo de farrearse el presupuesto federal; que puede darse el lujo de que el gobierno asuma el cuidado de salud de las familias de clase media; que puede darse el lujo de no proteger sus fronteras.

"(…) Creo que el islamismo radical es un enemigo oportunista que ha crecido gracias al multiculturalismo unilateral del mundo occidental. En el largo plazo, ese relativismo blandengue que se ha instalado en nuestras escuelas es una amenaza a la seguridad nacional. Pero, incluso en el corto plazo, es una forma de abuso infantil que priva a la próxima generación de estadounidenses de la gloria de su legado".

Y eso es, queridos lectores, una buena síntesis de una de las versiones más articuladas del conservadurismo que anda dando vueltas por ahí; la que algunos candidatos republicanos no quieren (o no son capaces de) expresar. Es, también, una ideología que alguien que venga a este país y pretenda mantener su cultura, no puede suscribir. Lo interesante es que bajo ella subyace la idea de que en Estados Unidos existió y existe una cultura única, cristalizada en un momento mítico e indeterminado, capaz de mantenerse ajena a las influencias externas. ¿Es ése un proyecto posible para los Estados Unidos? Desde Nueva York, resulta evidente que no.

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