América y el “prieto”

by juanmanuelbenitez

Por Juan Manuel Benítez, desde Iowa

Camino del aeropuerto el martes, mi taxista dominicano me dijo que de ninguna manera Estados Unidos iba a elegir un presidente negro. "Este país no va a votar nunca por un prieto", afirmó con su rotundidad de taxista. "Clinton será presidenta; pero sólo porque se llama Clinton".

Iowa parece querer llevarle la contraria a mi conductor favorito. No sólo por su victoria en el "caucus" es Barack Obama el hombre de portada hoy, sino también porque batió con creces las expectativas de mi taxista y del resto del país. Los blancos alcanzan el noventaitantos por ciento en este Estado situado en las entrañas de la nación norteamericana. Contra todo pronóstico, el mensaje post-racial de este joven candidato parece haber calado entre una población blanca que raramente interactúa con la comunidad afroamericana.

La derrota de Hillary Clinton es catastrófica: un tercer puesto que pone freno a la inevitabilidad del tren de alta velocidad que la conducía hacia la Casa Blanca. Y John Edwards, con su segunda posición, queda estrangulado con los poderosos titulares generados por su dos compañeros de partido.

Los discursos de la noche de actos fueron más que significativos. Mientras Hillary, rodeada de la vieja guardia (Albright, Clark y su Bill) se empeñaba en recordarnos que es la más indicada y preparada para tomar las riendas del país, Obama se apropiaba de la cadencia de Martin Luther King Jr. para pronunciar uno de los mejores discursos de su corta carrera política. A sus espaldas, un colectivo anónimo mayoritariamente blanco.

Si Hillary quiere recuperarse en las primarias del martes, tendrá que sacar la artillería pesada para acallar el bombardeo informativo y combatir al nuevo intruso, cuyos números  continúan al alza en los sondeos.

Me muero por saber qué dice mi taxista este domingo, camino de New Hampshire.

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