Ese abrazo frío

by José Simián

Por José Manuel Simián

Ano_nuevo_08_070_6 Cuando el año se acababa – quizás como esos personajes teatrales que revelan un secreto antes del respiro final – el Wall Street Journal imprimió un sorprendente editorial apoyando a los inmigrantes, a quienes considera “todavía un activo para los Estados Unidos”.

Mirando las cosas con escepticismo, podríamos divertirnos criticando esta visión puramente económica de quienes otros medios de comunicación presentan como potenciales terroristas o, desde la trinchera opuesta y paternalista, como víctimas inocentes del mundo cruel. Sin embargo, no podemos pasar por alto las razones que llevan al periódico que ahora pertenece a News Corporation (sí, la misma de Fox News) a poner a estos extraños, entre los que se comprende a los inmigrantes ilegales, en el lado de los haberes.

El WSJ estima que entre 1994 y 2005 la población indocumentada del país se duplicó, llegando a 12 millones, mientras los delitos violentos bajaban en 34,2% y los delitos a la propiedad en 26,4%, marcando sus niveles más bajos desde 1973. Pero hay más, el periódico cita también un reciente estudio del Immigration Policy Center que sostiene que los inmigrantes tienen varias veces menos probabilidades que los nacidos en territorio estadounidense de convertirse en delincuentes, y en esas cifras se incluye a los inmigrantes ilegales latinoamericanos. (La página del IPC contiene numerosos estudios de interés). El periódico también cita cifras que destruyen otra de las leyendas construidas por los amantes de los muros, que los inmigrantes pretenden que el Estado los mantenga: desde 1994, el número de personas que piden ayuda gubernamental ha caído en 60% a nivel nacional. Y volviendo a los argumentos económicos más tradicionales, los recién llegados tampoco se roban empleos, sino que mantienen la desocupación estable y contribuyen al crecimiento económico.

En suma, bienvenido sea el frío abrazo de este editorial del diario financiero más importante del mundo. Que nadie se queje de que a los hombres de los números no les importen nuestras coloridas identidades. Después de todo, serán las cifras las que derrumbarán los estereotipos y nos abrirán las angostas alamedas de Wall Street.

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