Política Pop

The pentatonic scale is a political weapon.

Category: Pop

We Love Paris

by juanmanuelbenitez

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Por Juan Manuel Benítez

Tiene que ser un icono pop quien le ponga algo de gracia a este aburrido agosto político. Paris Hilton responde a John McCain. Y se atreve a llamarle viejo.

Y ya que le ha metido sin ella querer en la campaña presidencial, Paris ofrece su particular propuesta energética por si algún día llega a la Casa Blanca (que pintará de rosa).

Tu turno, Britney.

El color de mi voz

by juanmanuelbenitez

Nahjunity

Por Juan Manuel Benítez, desde Chicago

El dominicano de mi lavandería debe de estar un poco perdido, porque la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) me acepta como miembro. También es verdad que como a cualquier otra organización poco les preocupa si eres blanco, negro, o amarillo; el único color que les importa es el verde. Y yo pago la cuota religiosamente cada año.

Así que aquí estoy, en Unity, la conferencia de periodistas de color que cada cuatro años organizan conjuntamente NAHJ, la Asociación de Periodistas Negros (NABJ), la Asociación de Periodistas Asiático-Americanos (AAJA) y la Asociación de Periodistas Nativo-Americanos (NAJA). O sea, las minorías de este país unidas para luchar contra el poder dominante de los blancos en los medios de comunicación.

En mi caso, lo del color es relativo, ya que soy tan pálido como Tintín. Tengo que echar mano de mi colorido acento hablando inglés para demostrar que yo tampoco pertenezco al equipo del enemigo. Soy exótico, como las trenzas u ojos rasgados de muchos de los que andan por aquí. Todos ellos -afroamericanos, latinos, asiáticos e indios- se sienten tan extranjeros en este país como yo.

Unity es una celebración de lo étnico, de lo diferente. Cuatro días de networking (relaciones sociales) que utilizamos para conocernos, buscar empleo, ir a fiestas, y para quejarnos en diferentes seminarios de cuán malentendidos -y a veces discriminados- nos sentimos en nuestros lugares de trabajo.

Yo puedo decir poco: el gerente de mi canal tiene madre japonesa; mi directora de noticias es hija de padres chinos; mi editora ejecutiva, dominicana; y la redacción de mi canal, multicolor. Sí recuerdo que en una ocasión alguien me pidió ser más hispano en mis reportajes. Inmediatamente me hice el indignado por semejante estupidez y seguí haciendo mi trabajo de la misma manera.

Así que hoy yo prefiero lamentarme por no ser parte del séquito periodístico que está acompañando a Obama por Oriente Medio y Europa en su viaje de coronación.

Pero ese tema merece otro post.

Las tres Nueva Yorks

by José Simián

Ebwhite3 Por José Manuel Simián

Tanto discutir toda la semana pasada sobre si el New Yorker era elitista (con su circulación base de un millón de ejemplares, uno por cada 300 estadounidenses, disiento), o los ciudadanos de este país oligofrénicos (claro que no), que encontrar en el Museo de Brooklyn una exposición "curada por la masa" fue un guiño del destino.

La ironía fue mayor cuando leí que Click! estaba inspirada en el libro The Wisdom of Crowds, escrito por un tal James Surowiecki, columnista de negocios y finanzas de ya se imaginan qué publicación. En él se afirma que un grupo de personas lo suficientemente diverso suele ser más sabio que un panel de expertos a la hora de tomar decisiones. (Sí, yo también pensé en la elección y reelección de George W. Bush, pero la idea de las masas tiene el encanto de lo prohibido, ¿no?).

Pero me desvío. Iba a lo de ver a Nueva York como una ciudad de élites versus populacho. Releía esta semana el magistral ensayo Here is New York, del legendario escritor E.B. White (foto), quizás la más famosa de las plumas del New Yorker y autor de un libro clave de estilo, entre otras joyas.

Y ahí estaba su famosa clasificación de los tres Nueva York; una brisa de inteligencia en medio de la tontera de nuestros días:

En términos generales, hay tres Nueva Yorks. Primero, está el Nueva York del hombre y la mujer que nacieron aquí, que dan la ciudad por sentada y aceptan su tamaño y su turbulencia como naturales e inevitables. Segundo, existe el Nueva York de quienes sólo vienen a la ciudad a trabajar por el día – la ciudad que es devorada cada jornada por langostas y escupida cada noche. Tercero, hay el Nueva York de la persona que nació en otro lugar y vino a Nueva York en búsqueda de algo. De estas tres ciudades oscilantes, la más grandiosa es la tercera – la ciudad del destino final, la que es un objetivo. Es esta tercera ciudad la responsable de la rabiosa energía de Nueva York, de su conducta poética, de su dedicación a las artes, y de sus incomparables logros. Los que vienen sólo a trabajar por el día le dan a la ciudad su energía de alta y baja marea; los que nacieron aquí le dan solidez y continuidad; pero los que la han elegido para echar raíces le dan su pasión.

El nuevo Tintín

by juanmanuelbenitez

Anderson_africa Tintin_congo

Por Juan Manuel Benítez

Hojeando el New York Times esta mañana me he encontrado con este anuncio de la cadena de noticias CNN promocionando a su presentador estrella Anderson Cooper. E inmediatamente me ha venido a la cabeza la portada de uno de los libros de mi infancia, Tintín en el Congo.

Unos ochenta años separan estas imágenes de Anderson y Tintín -ambos reporteros-, y me pregunto si la historia (o Historia con mayúsculas) sigue siendo fundamentalmente contada a través de los ojos del hombre blanco de origen europeo.

Yo soy uno de ellos. O al menos eso piensa el joven dominicano que trabaja en la lavandería de al lado de mi casa.

- Usted no es latino, me dijo esta mañana.

- Bueno, soy hispano, le contesté.

- No, no, usted es europeo.

- ¿Pero de dónde viene la palabra hispano? De España, ¿no?

- Sí. Pero usted es español. No hispano.

No quise discutir más, y dejé que por primera vez alguien diferente a mí me dijera quién soy.

Tintin_congo_3

Lo nuestro es circo, colegas

by José Simián

Clay_felker Por José Manuel Simián

Este post es tan tardío como mi descubrimiento de Clay Felker. Por mucho que no haya muerto malo (salvo para Jimmy Breslin: "Odio a ese idiota"), las palabras generadas por la muerte del legendario editor a comienzos de mes han sido una inspiradora ventana a un momento de Nueva York y su prensa que, especialmente en una semana como ésta, se hacen imprescindibles.

Así como cualquier reportero que se precie de tal en Nueva York debe haber leído "Frank Sinatra Has A Cold" de Gay Talese, ningún profesional de la comunicación debiera dejar de leer el artículo que Tom Wolfe le dedicó a Felker en la revista que éste creó; no sólo porque el estilo de Wolfe sigue tan eléctrico como siempre, sino también porque el cruce de ambos sintetiza gran parte de lo que hace a esta ciudad grande: ambición y talento.

Para los colegas que quieran tomar el atajo, un resumen de sus adagios periodísticos según el recuerdo de Peter W. Kaplan en el Observer:

1. Nunca te guardes tu mejor material.

2. Pon algo chocante al comienzo de la página.

3. Las mujeres son los mejores reporteros.

4. El punto de vista lo es todo.

5. Si es personal, es mejor.

6. Nunca te guardes tu mejor material.

El temor al temor

by José Simián

Obama_upside_down Por José Manuel Simián

Yerra el coautor de esta página cuando dice que lo único que el New Yorker perseguía con su portada de esta semana era vender más revistas; lo mismo cuando dice que no se generaría debate, o que éste se limitaría "a los pequeños círculos de la intelectualidad" que leen la publicación. Dejando de lado que el debate generado a nivel nacional es tan importante que ya alcanzó niveles absurdos, me preocupa otra cosa (que no es la ilusión de que alguien se convierta en intelectual por leer una pura revista).

Claro que el New Yorker pretendía generar atención y vender ejemplares al poner a los Obama de terroristas musulmanes y Panteras Negras en la Casa Blanca. ¿Qué de malo tiene eso? ¿No pretendemos todos lo que trabajamos en medios de comunicación que nos miren, nos compren, nos lean? Supongo que Benítez no estará sugiriendo (como si hiciera falta) que los periodistas hagamos voto de pobreza. Si partimos de la base de que tenemos algo que decir, emplearemos todos los medios lícitos para difundirlo.

Gerson_obama Y la sátira ha sido desde siempre un elemento del periodismo, en particular el político. Que no lo entienda el colega Benítez, me parece sorprendente; que crea que sólo la élite pueda entender el chiste, penoso. Lo mismo me sucede con la columna publicada esta mañana en El Diario por Gerson Borrero.

Tras explicarnos, diccionario en mano, que la caricatura no le parece "satírica [ni] mucho menos funny", el venerable periodista boricua nos revela que sus mayores preocupaciones con el dibujito son que sea "una innecesaria distracción de temas de mayor envergadura", y que "peligrosamente le da otra herramienta a los racistas para justificar su veneno y distorsión".

Qué curioso que esas palabras aparezcan en la misma columna que Borrero emplea cada semana para vilipendiar a los políticos que considera corruptos o cuyos intereses no comparte. ¿No son acaso sus sobrenombres, sus caricaturas verbales, una forma de sátira? ¿Por qué temerle a una que es dibujada y que evidentemente no cuadra con la realidad?

¿Por qué es que tanto Benítez como Borrero subestiman a sus respectivas audiencias y al pueblo estadounidense, suponiendo que con ilustraciones se puede cambiar a la gente? (Me imagino que, de ser así, ambos estarían tomando ahora mismo lecciones de pintura).

Todo esto nos lleva, por supuesto, al interesantísimo artículo publicado ayer por el New York Times, sobre las supuestas dificultades que estarían teniendo los humoristas nocturnos para hacer bromas respecto de Barack Obama. No hemos encontrado de qué reírnos, afirmaron algunos guionistas. Esta absurda afirmación no dista mucho de decir que la gente es tan tonta que podría creer que si la próxima semana el New Yorker pone en su portada a Obama de santo, la gente va a creer que es perfecto. Como dice con lucidez en la misma nota el presentador Jimmy Kimmel, todo el asunto apesta a racismo inverso: la gente siente que tiene que proteger a Obama para no ser calificados de racistas y/o para que se convierta en presidente.

Es decir, en un absurdo giro, la célebre portada del New Yorker, "La política del miedo", nos ha demostrado que nadie le tiene más miedo al miedo que los propios periodistas o humoristas políticos.

Y, aunque su campaña diga lo que quiera, si Obama es tan inteligente como parece, en estos momentos está celebrando junto a los del New Yorker este golpe mediático digno de Clay Felker.

Vendiendo revistas

by juanmanuelbenitez

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Por Juan Manuel Benítez

Que no mienta David Remnick: con esta portada, el director del The New Yorker no quiere, como dice, "provocar un debate"; su único objetivo es vender revistas.

Pocos abrirán esta edición del minoritario New Yorker para entender la sátira de una portada titulada "La política del miedo". Compartirá lugar en las vitrinas y frontales de los kioscos con otras muchas publicaciones. Vivimos en un mundo visual con déficit de antención extremo. La distorsión de esta imagen vale más que las mil palabras de discusión que pudiera generar. El debate se limitará a los pequeños círculos de la intelectualidad que lee la revista. Mientras afianza los miedos de una población despistada hasta el punto de la ignorancia, la viñeta provoca sólo limitadas sonrisas entre la élite que se vanagloria de pillar el chiste.

Nadie duda de que batirán récords de circulación con este número.

El Daily News les ofrecía hoy esta sugerencia por si quieren continuar por el mismo camino y hacer su agosto:

Mccain_cartoon

¡No más tabloides!

by juanmanuelbenitez

Por Juan Manuel Benítez

Noticias de papel #3 (El regreso del punto y coma)

by José Simián

StavansPor José Manuel Simián

"¿Para qué sirve el punto y coma?", se preguntaba ayer Ilan Stavans, profesor de español en Amherst College y autor intelectual de ese ataque al razonamiento lineal que El Diario publica los martes con el título de Lengua Fresca.

Huelga decir que respecto de la gramática -al igual que al escoger un estilo literario- se puede ser más o menos ortodoxo. Nada de malo tiene abogar por una forma de escribir más simple. Lo que no se puede, siendo un referente, es tomarlo a la chacota ni, mucho menos, ser impreciso.

Dice el columnista:

Según el diccionario [el punto y coma sirve] para juntar dos frases aparentemente independientes.

¿Cuál diccionario? El único que cuenta, el de la Real Academia, dice otra cosa: que el signo se emplea "generalmente antes de cláusula de sentido adversativo" (e.g., "Los alemanes vestían de gris; tú, de azul").

Para rematar la farra, este defensor del Spanglish, se lanza al ruedo:

Yo mismo confieso usar raramente el punto y coma. Si dos frases están vinculadas, es fácil convertirlas en una sola mediante una conjunción; o bien, pueden separarse en dos a través de un punto.

Ah, allí está: un punto y coma. Su extinción todavía no es total.

Como verán, el catedrático no entiende mucho y cree que el asunto es para la risa. Si se preocupara de pensar antes de digitar, quizás escucharía la música que los signos ortográficos le ponen a las ideas. Así, la próxima vez que divague sobre comida mexicana o la sexualidad de los futbolistas, entenderemos qué es lo que pasa por su cabeza cuando dispara palabras.

Candidato del futuro

by José Simián

Por José Manuel Simián

Sin mucho ruido se coló la escalofriante confesión de John McCain de que es completamente analfabeto en materias computacionales y que para esos efectos su mujer oficia como lazarilla. Corrían las primarias republicanas y quizás el hecho de que hubiese tanto candidato dando vueltas contribuyó a que no nos preocupara que, en caso de que llegue a la Casa Blanca, no entienda cómo funciona el mundo.

Simbólicamente, para graficar una de las grandes propuestas del candidato para mejorar los problemas de Washington, el control de los proyectos de ley pork barrel (financiamiento encubierto para iniciativas de interés particular), a su campaña no se le ocurrió nada mejor que hacer una horrorosa versión de Space Invaders, donde los marcianos son chanchos y los misiles, vetos legislativos.

Ahora sabemos que cuando compara a Barack Obama con Jimmy Carter, McCain vive en más de un sentido en 1978. Como demostró el demócrata al montar su impresionante maquinaria de Internet para las primarias, en estos tiempos quien controla la tecnología puede también aspirar delinear las formas de organización social y las ideas.

Porque algo está pasando aquí, pero no lo sabe usted. ¿O sí, señor Jones?

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