Política Pop

The pentatonic scale is a political weapon.

Month: August, 2008

Volando voy

by juanmanuelbenitez

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Por Juan Manuel Benítez, destino Denver

He estado a punto de no escribir este post. ¿Para qué? Pero el pie apestoso rozando mi codo del tipo de atrás me ha empujado no sólo a darme de bruces con el asiento reclinado del de delante, sino también a darle a las teclas de la blackberry en pleno vuelo (una blackberry que nunca recibió ni mensaje de texto ni correo electrónico de Barack nombrando a Joe su compañero de fórmula. Tanto esperar para que al final me lo termine contando la CNN).

Si es que debería haber aceptado la oferta de más espacio para piernas que me ofrecía la pantalla de facturación. Creo que eran unos 35 dólares extra. ¿O 35 han sido los que he tenido que pagar por la única maleta? No, espera. Eso han sido sólo 15 (no sé qué pagará el precio del billete, la verdad). Aunque sí que he estado a punto de darle a la tecla de subirme a primera clase. Pero ha sido sólo por error, ¡eh! Traición del subconsciente. Y de United Airlines, que con tanta pregunta te quiere confundir a ver si te saca unos dólares más por cualquier estupidez. Como la cajita de snack: 5 pavos. Y nada de pavo, que yo esperaba un buen sandwich y me he tenido que conformar con unas rodajitas de salami y un queso para untar en dos insípidas galletas. También traía sus clásicas patatas fritas, aceitosas. Y un par de galletitas de chocolate, de esas ricas y finísimas, muy diferentes al supergalletón con trozos de chocolate incrustados que me da el subidón de azúcar necesario para aguantar el vuelo de American Airlines cada vez que viajo a la Costa Oeste.

Mira que yo soy menudo. Me resulta imposible imaginar cómo sufre este país de obesos cada vez que se sube a un avión. A mí que me encanta embarcarme de mañana y empaparme de café y prensa a miles de metros de altura… voy a tener que olvidarme del New York Times y el Wall Street Journal y conformarme con los reducidos tabloides. Porque el simple hecho de abrir el diario me produce tensión en cada músculo de la espalda. Y mi masajista no es barato. Seguro que sus servicios salen también pronto en la pantallita de facturación: masaje tras aterrizaje, 150 dólares; con aceites, 200. En definitiva, que pronto me compro un Kindle; si es que me lo dejan encender en pleno vuelo.

Atrás quedaron los días en los que el tamaño del asiento era aceptable, las comidas y los snacks gratis -¡hasta el vino!-, cuarenta kilos de equipaje una cosa de lo más normal y las azafatas, siempre guapas y simpáticas. 

Una con cara de perro está pasando veloz por el pasillo ofreciendo vasos de café. Termino corriendo para no perder mi dosis: aguachirri, sí; pero gratis.

Por el momento.

Un mensaje de texto entra a un bar

by José Simián

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Por José Manuel Simián

Dando por descontado que querían conseguir lo que tanta gente desea (nuestros números de teléfono celular, para comenzar), ¿qué otra motivación pudo haber detrás de la estrategia de Barack Obama de centrar la noticia del anuncio de su candidato a vicepresidente en el envío de un mensaje de texto que, al menos a mí, me llegó a las 4:21 de la mañana?

¿Demostrar que nadie más que él controla el ciclo noticioso y, con ello, que está listo para gobernar?

¿Atraer a los votantes borrachos, parranderos o insomnes?

¿Hacer que algunos periodistas lo odiaran por tener que permanecer despiertos durante el turno nocturno, o recibir un llamado a primera hora del sábado para tener que trabajar?

A mí me pareció una gigantesca broma.

Un mensaje de texto entra a un bar y le pregunta a los parroquianos si conocen esa historia de que Obama es el Anticristo, y eso de que si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el
ladrón, se mantendría despierto para no dejarlo forzar la entrada.

El mensaje de texto se ríe en medio de un silencio helado.

Vuela una botella.

En el Bible Belt todos duermen profundamente.

Gonzo para todos

by José Simián

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Por José Manuel Simián

Quiero creer que todos mis colegas periodistas van a ir a ver Gonzo: The Life and Work of Dr. Hunter S. Thompson. El creador de una escuela de periodismo extremo de la que parece haber sido el único miembro (lo siento, Matt Taibbi) fue muchas cosas: un gran periodista, un pésimo periodista, un valiente, un loco, un tipo noble y un auténtico hijo de puta. Con todo, por estos tiempos nos haría bien cualquier tipo que tuviera la mitad de su energía incombustible.

El mejor momento del documental llega en el que también puede haber sido el punto más alto de Thompsonç: su cobertura de la campaña presidencial de 1972 para Rolling Stone. Declarado su fanatismo por George McGovern (el candidato de los jóvenes, que quería terminar la guerra… ¿a qué suena eso?), Thompson se dedicó a atacar a los rivales por la nominación demócrata. En un artículo, señaló que circulaba el rumor de que Edmund Muskie, favorito desde un comienzo, era adicto a la ibogaína, una desconocida droga brasileña.

Después de que la historia psicoptrópica hubo cobrado fuerza gracias a algunos extraños episodios de conducta de Muskie, dañando su imagen, un presentador de televisión le preguntó a Thompson que cómo se le ocurría haber inventado algo así.

"No lo inventé", respondió Thompson. "Reporté que existía un rumor. El rumor lo comencé yo. Soy un periodista muy riguroso".

Entonces, igual que hoy, la gente no sabía leer.

P.S.: ¿Saben cuál fue una de las principales razones de la derrota de McGovern frente a Nixon? Haber errado al elegir su candidato a vice-presidente. Ay.

P.S.2: ¿Saben qué canción de Bob Dylan dice en la película Jimmy Carter que le cambió su visión de Estados Unidos? Maggie´s Farm. Y si han leído este blog, sabrán quién más se ha referido a esa canción en este año electoral. Oh, Carter mi Carter.

Casa de brujas (sic)

by José Simián

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Por José Manuel Simián

Podemos criticar a Barack Obama por no cumplir su promesa de no hacer política "usual", o bien felicitarlo por finalmente sacarse los guantes que se ponía para aparecer en público. El asunto es que marcaremos esta semana de agosto como aquella en que Barack Obama definitivamente dejó atras el rope-a-dope para pasar al ataque.

Y no estoy comparando a Obama con Muhammad Ali — aunque la tontera es siempre una debilidad — sino recalcando un punto obvio: a diferencia de esa madrugada africana de 1974 en que Ali derrotó al aparentemente indestructible George Foreman, Obama no puede ganar esta pelea esperando aguantar todos los golpes de los republicanos hasta que se les acaben las fuerzas.

Aprovechando que McCain no fue capaz de responderle a Politico cuántas casas tiene, y el grosero contraste que ello representa con la actual crisis inmobiliaria que afecta al país, Obama decidió saltarle al cuello:

Todo ello trae a la memoria los seis consejos que Michael Moore le dio a Obama en caso de que quisiera perder frente a McCain (un adelanto de Mike’s Election Guide, libro que el director de Michigan se apresta a publicar): el primero de ellos era, precisamente, seguir diciendo cosas amables sobre McCain. (En tal caso, enfrentados al voto, los estadounideses verían dos opciones: "Barack Obama" y "Héroe de Guerra").

Y antes de que Benítez reciba ese dichoso mensaje de texto, cabe recordar que el segundo consejo de Moore para que el de Illinois perdiera ("La capacidad de los demócratas de ganar elecciones es tan patética, que ¡incluso pierden cuando ganan!") era "escoger a un candidato a vicepresidente que fuera un blanco conservador, o un general, o un republicano".

Parece que Obama también ha entendido eso. Veremos.

Con todo, tanto consejo a Obama me recuerda a cuando los Beatles tomaron Estados Unidos por asalto en 1964, y una prensa más astuta que la de hoy les preguntó por el secreto de su éxito.

Rápido como siempre, John Lennon respondió: "Si lo supiéramos, tomaríamos a cuatro tipos con pelo largo y seríamos sus mánagers".

Y no, no estoy comparando a Obama con Lennon. Sólo digo que, en verdad, para ganar esta elección Obama va a tener que desoír a todos los que le griten desde la esquina y guiarse por un instinto tan agresivo como el de Ali y tan irreverente como el del de Liverpool.

El resto es ruido.

Fuera los seconds.

Esperando la lucecita roja

by juanmanuelbenitez

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Por Juan Manuel Benítez

¿Será Biden? No, no creo. Él dice que no -I’m not the guy!-, aunque lo dice con cara de póker. ¿Y Richardson? Ojalá. El tipo es simpático y divertido. Y experiencia internacional tiene. No sé, no sé… un negro y un mexicano… demasiado de un golpe para este país asustado. Kaine o Bayh, Bayh o Kaine, vaya aburrimiento. Son desconocidos y un pelín grises. Me da hasta pereza estudiarme sus biografías. ¡Ya está! Ralph Nader tiene razón: va a ser Hillary, por eso del factor sorpresa. Como llevamos meses como papagayos diciendo que no, que esa pareja no es posible… Al final el superintendente de mi calle va a tener razón y le voy a tener que comprar el helado de coco. Por listo.

¿Cuándo demonios va a saltar la lucecita roja de mi blackberry con el mensaje de texto de Barack -qué cool es el tío- que me informe del nombre de su compañero de viaje?

¡Última hora, última hora! Obama a punto de anunciar candidato vicepresidencial.

Llevamos tres días ya con la bendita última hora. Nos conoce bien y nos tiene salivando por ese pedacito de información que nos libere de Putin, Michael Phelps y la tortuga de dos cabezas.

Claro, yo también quería ser el primero en enterarme, y sin darme cuenta le ofrecí la llave de mi teléfono celular. Él me cuenta el secreto a cambio de meterme en su lista de telemárketing. No tiene ni un pelo de tonto.

Dale, Barack. Mándame ya el dichoso mensajito.

txt me, pls!

Noticias de papel #5: la cantilena del spanglish

by José Simián

Billsantiago

Por José Manuel Simián

Ocurre semana por medio: aparece alguien intentando hacer dinero o perfumarse de valiente defendiendo el spanglish. No siempre es Ilan Stavans, claro, quien dedica sus horas académicas a empresas tan interesantes como traducir El Quijote a su lengua mestiza favorita. A veces son también humoristas como Bill Santiago quienes con toda seriedad se lanzan – como si hiciera falta – a defender la libertad de hablar como uno quiera en la calle, o bien a anunciar a los cuatro vientos que la cruza de idiomas ha llegado para quedarse entre nosotros.

Que no se nos malentienda: claro que es interesante ver nacer una cultura híbrida, oír al español y el inglés chocar a medio vuelo para caer convertidos en una bestia extraña; es divertido – aunque suenen las alertas de paternalismo – tomar nota de las soluciones lingüísticas generadas por ingenio, apuro o carencia, como yarda o boila.

Lo que molesta es que los mercaderes del habla callejera – como Santiago, hoy en El Diario – confundan la espontaneidad con la necedad al acusar a quienes admiramos el español por su belleza e intentamos hablarlo correctamente de temerle a sus birlibirloques:

Mientras tanto, los Spanish purists, considerándose guardianes de la ortodoxia, no pierden la mínima oportunidad de denunciar al spanglish como si fuera un especie de Tourette’s syndrome cultural, peligrosamente contagioso y amenazando al castellano with extinction.

El problema no es contagio, extinción o evolución algunos, sino cuando, de tanto party, algunas personas, obligadas a hablar en un castellano neutro y formal – que entendamos todos – se creen que la jerigonza de la cuadra permite expresar ideas más complicadas que "estar busy".

Ahí, en la hora decisiva, se escucha el mismo argumento que emplea Santiago: "Porque because".

(Ver también "The Meaning of Spanglish", Newsweek, 18 de septiembre de 2003).

Subconscientes musicales

by José Simián

Por José Manuel Simián

Que alguien le diga, por favor, a John McCain que se decida: o está del lado de los homosexuales, o en su contra. Pero no se puede ser tan caradura como para decir que no puede llevar al alcalde Bloomberg de vicepresidente por defender los derechos de los homosexuales y luego decir que sus diez canciones favoritas — a petición de la revista Blender — incluyen dos de ABBA, "Dancing Queen" y "Take A Chance On Me".

Senador McCain: parece que sus convicciones políticas van para un lado, pero el corazón y las patitas, para el otro.

Haggard_december Por otra parte, si nos fijamos en las letras, no demuestra demasiada confianza pedirle a sus votantes que "se arriesguen con usted" (take a chance on me). La misma falta de confianza se escurre por otra de sus selecciones musicales:  "If We Make It Through December", de Merle Haggard. La melancólica canción country nos hace preguntarnos si, en el fondo de su corazón, McCain realmente quiere gritarle al mundo que no sabe si superará la prueba electoral de noviembre

Y el tema de Haggard nos lleva también al gran fantasma de la campaña de McCain: su avanzada edad, que lo convertiría en el presidente electo más viejo de la historia del país. Como dice la letra, parece que el senador por Arizona se preguntará, arropado con una frazada, si logrará superar con vida el mes más frío del año; como dicen los abuelitos del Hemisferio Sur, "si pasará agosto". (El tema del paso del tiempo y de querer huirle al frío están presentes en otras dos de las selecciones de DJ McCain, "As Time Goes By" y "Blue Bayou", respectivamente).

De cualquier forma, hay que felicitar a sus asesores por haber vetado de la lista a la que parece ser una de sus canciones favoritas, "Barbara Ann" de los Beach Boys, dejando atrás la ocurrente idea de cantar sobre bombardear un país.

En todo caso, Obama también parece haber pensado mucho — para quedar bien — y muy poco la lista de sus tonadas favoritas. Apelando a las nuevas generaciones, abre con "Ready Or Not", de los Fugees. La elección da cuenta de una confianza ilimitada en sus capacidades ("Ready or not here I come, you can’t hide / Gonna find you and make you want me"). Sin embargo, como parece sucederle en la arena política, la seguridad propia se pasa de rosca, poniéndolo en categoría de maquiavélico ("I play my enemies like a game of chess") o de mesiánico ("I must confess, my destiny’s manifest").

Otra selección también muestra preocupantes rasgos de narcisismo. Sí sé: el que esté libre de pecado y todo eso, pero incluir en la lista la canción "Yes We Can" de Will.i.am, creada para él, es una torpeza mayúscula. Sólo hay una forma de que le guste una canción tan mediocre: amándose demasiado a sí mismo. (Puede que sea broma, pero no es graciosa, Barry).

Pero mucho más que todo lo anterior me preocupa que Obama sea un camaleón musical: en la ya famosa edición de Rolling Stone que lo tenía de portada sin titular, el demócrata le dijo a Jan Wenner que moría por Stevie Wonder y Bob Dylan, dos artistas que le han entregado su apoyo. Pero en sus diez canciones favoritas, los dos genios no aparecen por ningún lado.

¿Tendrá canciones favoritas diferentes según si lo entrevista la baby-boomer Rolling Stone o la más adolescente Blender?

Senador Obama: entendemos que a veces pueda cambiar de postura frente a temas políticos; pero ser un flip-flopper musical, eso sí que no.

(Listados completos de las canciones y más en Blender).

Chinito de amol

by juanmanuelbenitez

Spanishbasketballteam

Cuando te digo china china china del alma
tú me contestas chinito de amol
Cuando te digo chino chino chino del alma
tú me contestas chinita de amol

Chinita tú, chinito yo
Chinito tú, chinita yo
Y nuestlo amol así selá, siemple siemple igual

- Miliki

Por Juan Manuel Benítez

Fue ver la foto y ponerme a cantar la canción. Una de tantas que le pusieron melodía a mi infancia española, que formaron el imaginario cultural de toda una generación, y que hoy chirrían en los oídos de esta nueva aldea global en la que vivimos.

Gaby, Fofó, Miliki, Fofito y Milikito fueron genios de la televisión en una España en la que los chinos hablaban con la "ele", papá conducía un auto nuevo y las niñas no podían jugar porque tenían que planchar, limpiar, lavar, coser, barrer, guisar y rezar (años más tarde, Los días de la semana fue adaptada a los nuevos tiempos). Tampoco olvidemos que cada mañana desayunábamos con un gran tazón de Cola Cao (lleno de energía y sabor), gracias al cacao cultivado por aquel negrito.

Si como tantos españoles hubiera visto la fotografía del equipo olímpico de baloncesto en las páginas del Marca quizá habría esbozado una sonrisa; pero da la casualidad que me la he encontrado esta mañana en la página tres del New York Post bajo el titular Olympic Eye Sore (olímpico dolor de ojo). Y la reacción es muy distinta.

Tuve que llegar a Estados Unidos para darme cuenta de que mi país es racista. Aunque lo neguemos, aunque no lo veamos. Hemos heredado conceptos de una España homogénea y aislada, y seguimos pensando que los judíos son tacaños y poco fiables, los negros huelen fuerte y los chinos (o sea, chinos, japoneses y coreanos) son todos iguales y peligrosos. Y no hace falta que escriba aquí el nombre que utlizamos para los sudamericanos (lo pongo en cursiva, porque nuestra definición de sudamericano va desde el Río Bravo a la Tierra de Fuego).

Olvidado en el fondo de nuestra psique ya flota gracias a la inmigración de los últimos años; y por mucho que nos tapemos los ojos, está en la superficie, como el racismo que siempre vimos de Estados Unidos.

Noticias de papel #4: Hay esperanza, muchachos

by José Simián

El_diario_12ago Por José Manuel Simián

Tuve que mirarla varias veces: la página editorial de El Diario tenía, efectivamente, tres artículos no sólo correctamente escritos, sino inmensamente atractivos.

En primer lugar, estaba la columna en que Frank Gamboa, un ex capitán de la Marina que compartió la habitación con John McCain en el segundo año de la Academia Naval. El breve texto de "McCain, un guía moral" entregaba argumentos mucho más convincentes para votar por el republicano que sus tontos avisos de desprestigio a Obama. La columna de Gamboa se sumaba, además, a otras similares publicadas en El Diario por la campaña de McCain, reafirmando que, a pesar de las cifras, hasta ahora su estrategia comunicacional hacia los hispanos es más articulada que la del rival.

Opinion_el_diario_12_agoLuego, en su rincón habitual, aparecía el adalid del Spanglish, Ilan Stavans, quien, por una vez, nos entregaba una columna para disfrutar. A propósito de un misterioso amigo de su infancia en México, el catedrático concluía formulando una de las preguntas verdaderas: esas que no tienen respuesta.

Pero lo mejor de todo – con distancia, el texto más agudo que he leído nunca en El Diario – era lo de Dolores Prida: "Barbarella TV". Partiendo del pequeño escándalo que afecta por estos días a Univisión tras la demanda presentada por Miriam Ayala alegando discrimnación por edad, belleza y color de la piel, Prida se preguntaba si el canon de presentadoras de noticias ex reinas de belleza no obedece a una conspiración mayor:

[Si en la televisión no pasa algo parecido a lo que sucedió en el mercado de las aeromozas] no duden que cuando el Presidente McCain apruebe la exploración de petróleo en el centro de Manhattan, nadie proteste porque la noticia nos la dará una réplica de Barbarella, apuntando a un mapa del laguito del Parque Central con el pezón de su seno derecho.

Señora Prida: ¿Cómo hacemos para que escriba más seguido en esas páginas?

Las siete diferencias

by José Simián

Por José Manuel Simián

Mirando esa joya televisiva que es Mad Men, apenas pude creer lo que veía cuando, a propósito de una subtrama centrada en la campaña presidencial de 1960, aparecía un anuncio de Jacqueline Kennedy balbuceando en español:

En estos tiempos de tanto peligro, cuando la paz mundial se ve amenazada por el comunismo, es necesario tener en la Casa Blanca un lider capaz de guiar nuestros destinos con una mano firme…

¿Quién encuentra las siete diferencias con la campaña que nos ocupa por estos días?

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