Política Pop

The pentatonic scale is a political weapon.

Month: June, 2008

Por el negrito

by juanmanuelbenitez

Por Juan Manuel Benítez, tras pasar por Puerto Rico

El señor de tez oscura saliendo de la Escuela Goico del barrio de Condado en San Juan lo tenía bien claro: “He votado por el negrito”. No me hizo falta preguntarle por qué. Sus ojos lo decían todo. Pero en una país -y en una cultura- donde cada sombra añadida a tu piel suele sumarte un escalón en tu camino a la cima del éxito, Barack Obama tenía todas las de perder.

“Una minoría no va a votar por otra minoría”, me explicaba una maestra jubilada nacida en Cuba de padres santanderinos y puertorriqueña desde siempre. Vestida de domingo con sus amigas, tomaba su café con dulces mientras esperaba la visita de Hillary Clinton. “Yo he votado con ella, aunque pierda”, me decía su amiga, que recién llegaba del colegio electoral.

Y así fue como la Isla del Encanto le concedió a la senadora su última gran victoria en este histórico proceso de primarias que hoy termina. Un premio de consolación, para ella, y para los puertorriqueños, que sufren la ironía de elegir a un candidato por el que nunca podrán votar de verdad.

Paliza tras paliza en el campo latino, Obama sigue sin tomar nota: el senador no logra conectar con los hispanos, y continúa sin hacer nada para remediarlo. Unas palabras en español no van a paliar la desconfianza que este electorado clave para su victoria siente hacia él.

Y tampoco un malo y aburrido video musical, donde las estrellas más reconocibles son Paulina Rubio y Alejandro Sanz; una mexicana y un español… que, como los puertorriqueños de la isla, tienen algo de voz, pero de voto, nada de nada.

El Gran Pánico Inmigratorio

by José Simián

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Por José Manuel Simián

Del editorial de hoy del New York Times:

Algún día el país se dará cuenta del verdadero costo de la guerra que libra contra la inmigración ilegal. Y no estamos hablando de dólares, aunque se los esté despilfarrando en miles de millones. El verdadero costo lo sufre la identidad nacional: el sentido de quiénes somos y lo que valoramos. Nos enteraremos cuando baje la fiebre de castigar, cuando miremos lo que hemos hecho y no reconozcamos al país que lo hizo.

Una nación de inmigrantes tiene cautiva a otra nación de inmigrantes, explotando su mano de obra mientras ignora su sufrimiento, denunciando su ilegalidad mientras cierra las puertas que conducen a la regularización de su situación. Por todas partes se ven las pruebas de que en el corazón de lo estadounidenses hay algo pragmático y acogedor que ha sido eclipsado o se está desvaneciendo. . . .

[La cuestión migratoria no se resuelve] obligando a la gente a ir a sus países de origen y reingresar al país de la manera correcta. Ellis Island está cerrada. Las vías legales están atascadas o sencillamente no existen. Los retrasos en los procedimientos administrativos son tan largos que se miden en décadas o generaciones. Un proyecto de ley que pretendía arreglar el sistema murió hace un año. La estrategia actual, soñada por los "restriccionistas" y adoptada por los republicanos y algunos demócratas, es obligar a millones de personas a vivir en el miedo y la pobreza. . . .

El mensaje "restriccionista" es brutalmente simple: que los inmigrantes ilegales no merecen derechos, misericordia o esperanza. Se rehúsa a reconocer que la ilegalidad no es una idedntidad; es un estatus que puede ser enmendado realizando reparaciones y reanudando una vida de acuerdo a la ley. A menos que la nación contenga su compulsión por el castigo, los inmigrantes ilegales seguirán siendo eternamente Ellos y nunca Nosotros, subordinados a cualesquier régimen abusivo que los poderes del momento decidan imponer. . . .

Algún día los niños estudiarán el Gran Pánico Inmigratorio de principios del siglo XXI, que dañó un número incalculable de vidas, desperdició miles de millones de dólares y se burló de los valores más profundos de nuestra nación.

No es la primera vez que el Times se cuadra con la causa de los inmigrantes ilegales, pero son de las palabras más poderosas que el establishment estadounidense le ha dedicado al problema.

¿Y con que editorializaba esta mañana El Diario? Con un texto insípido sobre el historial médico de John McCain levantado del Daily Freeman de Kingston, NY. En un país en que los problemas reales se debaten con ideas, un periódico que no es capaz de escribir sus propios editoriales no puede llamarse el "campeón de los hispanos". No es campeón de cosa alguna.

Dificultades técnicas

by juanmanuelbenitez

Por Juan Manuel Benítez

Dicen que lo prometido es deuda, y yo tengo una bien grande con los lectores de este blog. Hace unos días prometí “información de primera mano desde Puerto Rico“. Pero dificultades técnicas en el envío de mis piezas desde San Juan convirtieron mi viaje en una pesadilla y me dejaron sin un minuto libre para relatar con detalle las aventuras de Hillary Clinton en su particular país de las maravillas boricua.

Durante las próximas horas y días haré todo lo posible para corregir el entuerto.

En video sí que se puede

by José Simián

Por José Manuel Simián

Tras las efímeras primarias de Puerto Rico, se está volviendo a hablar de que Barack Obama tiene problemas para captar el voto latino.  Obviando el hecho de que los habitantes de la isla no votan en las elecciones generales, la afirmación no deja de tener verdad. La cuestión de fondo es por quién se van a inclinar los hispanos cuando tengan que elegir entre John McCain y el senador por Illinois. Como dijo alguien por ahí esta mañana, el mayor problema para Obama es que parece no estar haciendo nada para remediarlo.

Y ahí salen los artistas a darle una manito:

Palabras de campaña #8: Disenfranchise

by José Simián

Count_evey_vote

Por José Manuel Simián

A veces el sonido de las palabras tiene más magia que su propio significado, sofocando incluso cualquier debate sobre si corresponde lanzarlas al ruedo.

Disenfranchise (qué sonidos más tintineantes): en inglés, quitar o diluir el derecho a voto.

Lanzad la palabra en un debate acusando al rival de querer "disenfranchise" a los electores y ved lo que sucede. (En mis días escolares, solía generarse el mismo efecto sugiriendo que un tercero había dicho algo sobre tu madre o tu hermana, lo que nos recuerda que el debate político suele no distar mucho de las riñas de recreo).

Y qué riña escolar han sido estas primarias.

En el debate sobre qué hacer con los delegados electorales demócratas de Michigan y Florida (que no se querían perder por nada del mundo la convención del partido: seguro que hay barra libre), la temible palabra campeó en la lengua de los partidarios de Hillary Clinton.

No repetir las primarias de esos estados era como disenfranchise a sus electores, dijo Bill Clinton, y la gente echaba espuma por la boca.

(El problema es que lo único que estaba en discusión era si los emisarios de esos estados iban a poder votar en la convención para elegir al candidato demócrata a la presidencia, no si se les quitaba el derecho a sufragio a los esforzados votantes).

Pero pensándolo bien, quizás sí sea bueno tener a mano una palabra que sirva para detonar peleas y agitar las pasiones en situaciones de confusión (como cuando necesitamos huir por la derecha). A falta de un término que signifique lo mismo y tenga idéntica resonancia en español, podríamos espanglishizarla para evitar más manoseos con las virtudes sexuales de la parentela.

¡El Flaco dijo que te iba a desenfranchisar!

¡El Cabezón desenfranchisó a tu hermana!

Es viciosa es la política, ¿no?

Decepcionante

by José Simián

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Por José Manuel Simián

Escribir sobre los defectos de la prensa neoyorquina en español puede transformarse en un vicio; uno que, como nos advertían allá a lo lejos sobre otros hábitos menos saludables, probablemente no conduzca a nada útil.

Y, sin embargo, todo tiene límites.

El Diario aloja en sus páginas de opinión a una serie de plumas que dicen poco y nada. Ya estamos acostumbrados a tolerar la falta de ideas; lo que no podemos dejar pasar es que se haga cualquier cosa con el español cuando se intenta educar o influenciar.

Encantada
A pesar de un titular sobre Hillary Clinton, a quien se le atribuía estar "encantada" por algo que desconocemos, esta mañana no me había atragantado hasta que leí que la columna Chris Canavan ("un economista radicado en Nueva York" que escribe Sentido Común). El mamarracho publicado a propósito del escándalo desatado por el libro del ex vocero de la Casa Blanca Scott McClellan se titulaba "El presidente decepcionista".

¿Decepcionista? ¿Así como "bromista", pero causando decepción?

¿De dónde sacan estas palabras? A veces podemos jugar con el lenguaje e inventar términos. El problema es cuando el que lo hace no tiene idea de español.

Suponemos que a lo que el columnista se refería era a alguien que engaña, que en inglés crea una "deception", una farsa. Eso es, después de todo, de lo que McClellan acusó a Bush, es decir, de crear la apariencia de que era necesario ir a guerra con Iraq. "Decepcionar", significa todo lo contrario: no estar a la altura de las expectativas creadas. (Cuando dos palabras suenan parecidas en distintos idiomas pero significan cosas distintas, como en este caso, son "falsos amigos").

En otras palabras, Bush engañó; el señor Canavan (y El Diario, imprimiendo sus palabras) nos han decepcionado. A veces el sentido común no basta.

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