Política Pop

The pentatonic scale is a political weapon.

Month: March, 2008

La maquinaria de la esperanza

by José Simián

Por José Manuel Simián

Obama_rs Me lo dije varias veces: no renovarás tu suscripción a Rolling Stone, esa revista mediocre que no es lo que era, que pone a payasos como Maroon 5 o el pendejito de High School Musical en su portada. Me lo dije también durante mi receso paternal y después de las primarias de Ohio y Texas: escribirás un post diciendo que ya está bueno, que hagan con su nominación demócrata lo que quieran, que esto es el ridículo más grande y caro de la historia. Pero ahí apareció en mi buzón el último número de la decana, con Barack Obama en la portada.

Habría sido muchísimo más interesante que la publicación respaldara a Hillary Clinton. En un proceso de nominación demócrata que, pase lo que pase, se recordará por el regreso de la participación popular, especialmente universitaria, podría pensarse con cinismo que el respaldar a Obama por parte de Rolling Stone no es más que un truco para atraer lectores a una publicación con fecha de vencimiento. Pero las palabras de Jan Wenner, su legendario fundador y editor son completamente convincentes, y comienzan así:

Las mareas de la historia se están elevando cada vez más alto y más rápido por estos días. O las interpretas y navegas correctamente, o mueres aplastado. Entonces aparece Barack Obama, con el tipo de dones que en política no se manifiestan sino una vez cada par de generaciones. De él emana una sensación de dignidad, incluso majestad, pero por debajo yace una resuelta disciplina. No es sólo que sea elocuente — con esa habilidad tanto para hablarte como para hablar por ti — sino que su pensamiento y honestidad intelectual y emocional son de una calidad extraordinaria.

Lo más interesante, sin embargo, no es este respaldo al senador por Illinois, el primero que Rolling Stone le dedica a un candidato durante las primarias. El argumento más convincente para creer que Obama puede ser un presidente que cambie a Estados Unidos es el artículo "The Machinery of Hope", que cuenta cómo hizo para articular una campaña de movilización nacional sin precedentes. En ella destacan, según el texto de Tim Dickinson, (i) la convicción de que debía darse a los activistas la libertad para que estructuraran sus organizaciones de acuerdo a sus propios intereses y capacidades, y (ii) la astucia de combinar un sistema computacional tipo Facebook con políticas de vieja escuela como salir a tocar puertas y acarrear a los electores a las urnas.

Después de leer la nota, quedan flotando en el aire las dudas de si Hillary Clinton, incapaz de realizar un esfuerzo semejante, está tan lista para gobernar el país en el "día uno", como le gusta decir. Después de todo, como dice Joe Trippi (que organizó la campaña por Internet de Howard Dean en 2004), Clinton tiene razón en decir que puede no ser justo que Obama se haya quedado con distritos electorales que puedes ganar con sólo 10 votos. La verdadera pregunta es, para él, por qué la ex primera dama no fue capaz de movilizar a ese mismo número de votantes en los lugares más remotos de los Estados Unidos.

El cazador cazado

by juanmanuelbenitez

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(Foto: Mary Altaffer / Associated Press)

Por Juan Manuel Benítez

Hizo de la ética su estandarte profesional y un escándalo de corrupción podría poner fin a su carrera. Tras catorce complicados meses frente a la Gobernación del Estado de Nueva York, el prometedor futuro político de Eliot Spitzer podría verse truncado por un caso de prostitución de alto nivel.

Según reportes publicados, Eliot Spitzer podría ser el “cliente número 9″ de una red de prostitutas de lujo, desmantelada la semana pasada, y que operaba en diferentes ciudades del país, además de Paris y Londres. Las autoridades federales podrían tener información y grabaciones de la preparación de un encuentro entre el gobernador y una chica de compañía en un hotel de Washington el 13 de febrero. El “cliente 9″ era un habitual, al menos en una ocasión pidió sexo sin protección, y enviaba por correo sus pagos -de hasta cinco mil dólares- en efectivo.

En una breve rueda de prensa celebrada el lunes por la tarde, el gobernador no dio detalles, pero tampoco desmintió las acusaciones. Pidió tiempo para recuperar la confianza de su familia, por un caso que calificó como privado.

La renuncia del gobernador podría ser immediata si se confirman las acusaciones. El vice gobernador David Paterson asumiría en ese caso el puesto hasta el final de la legislatura. Paterson se convertiría en el primer afroamericano -y primer invidente- frente a la jefatura del Estado de Nueva York.

Aún se desconoce si el gobernador -que durante ocho año persiguió casos de corrupción como fiscal general del Estado de Nueva York, ganándose el apodo de “Sheriff de Wall Street”- enfrentará cargos criminales. Según reportes publicados, Spitzer estaría en estos momentos negociando con las autoridades federales su salida del Gobierno Estatal a cambio de ser acusado de cargos menores.

Ante sus enemigos en Albany se autocalificó como una “jodida apisonadora“, desafiando a todo aquél que se pusiera en su camino. Ahora podría él solito haber aplastado su propio destino.

La almohada de Barack

by juanmanuelbenitez

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(Foto: David Scull para The New York Times)

Por Juan Manuel Benítez

La supuesta luna de miel entre la prensa y Barack Obama parece haberse terminado. El hasta ahora benévolo The New York Times -rotativo que respaldó la candidatura de Hillary Clinton justo antes del Super Martes de febrero- publicó este domingo un artículo que sin duda hará las delicias de la senadora de Nueva York. Profundizando en el talón de Aquiles de la campaña Obama, el rotativo relata su corta -y aparentemente sin lustre- trayectoria en el Senado de Washington. “Todavía se perdía por los pasillos del Capitolio cuando ya se estaba postulando a la Presidencia”, dicen los reporteros del Times.

Desde que Hillary Clinton -parafraseando un sketch del programa de comedia Saturday Night Live (SNL)- pidió en un debate en Austin una “almohada para Barack“, ya que se sentía injustamente tratada por los moderadores, los medios han -hemos- comenzado a contrarrestar diseccionando minuciosamente cualquier aspecto negativo del senador de Illinois. (Una semana más tarde, tres días antes de las primarias de Texas y Ohio, la Hillary de verdad aparecía en SNL haciendo chiste del incidente, algo que muchos piensan no le vino mal a la hora de vencer en esos dos estados).

“No me esperaba que mordierais ese anzuelo”, se lamentaba el otro día Obama ante la prensa, después de días de cobertura negativa, enfocada, entre otras cosas, en sus relaciones pasadas con el promotor Tony Rezko, que ahora enfrenta cargos de extorsión, lavado de dinero y fraude. La víspera del voto en Texas y Ohio también dominaron los titulares la supuesta reunión de uno de sus jefes de campaña con autoridades canadienses para minimizar su fuerte postura en contra del tratado de libre comercio con Canadá y México conocido como NAFTA (tema clave para el electorado de Ohio).

El último revés de Obama en los medios se lo han proporcionado las declaraciones de su principal asesora de política exterior a un medio escocés. En una entrevista con el periódico Scotsman, Samantha Power dijo que la retirada de tropas de Iraq propuesta por Obama tendrá que ser re-estudiada una vez llegue a la Casa Blanca, ya que el plan actual sólo se implementaría “en el mejor de los casos”. Una vez publicadas las declaraciones, Power tuvo que presentar su dimisión. Y no sólo por irse de la lengua en un tema tan crucial… sino porque además calificó a Hillary Clinton de “monstruo”.

Y es que en este país, a diferencia de lo que ocurre en mi pueblo, eso de “eres un monstruo” no es en absoluto un halago.

Un momento, por favor

by juanmanuelbenitez

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(Foto: David Ahnhtolz para The New York Times)

Por Juan Manuel Benítez, desde Austin y San Antonio, Texas

Paren el “momentum“: los votantes demócratas piden tiempo. Aún no están preparados para decidirse por un candidato.

Dicen que en la política, un día es una eternidad. Han pasado dos meses desde New Hampshire, y aquí me veo de nuevo, entonando un segundo mea culpa. Yo también me creí el mensaje creado por los medios, la percepción generada y retroalimentada por nosotros mismos, la idea de que el impulso generado por las once victorias consecutivas de Barack Obama provocarían la inmediata retirada de Hillary Clinton este 4 de marzo. “No podrá ganar los dos, Texas y Ohio”, repetíamos todos como papagayos en este negocio en el que los títulos de periodista y analista lamentablemente se difuminan con demasiada frecuencia.

Lo hizo. Y en Columbus, cargada de ironía, la senadora de Nueva York dedicó sus sorprendentes victorías de Ohio, Texas -y aunque menos importante, Rhode Island- a todos aquéllos que en alguna ocasión se resistieron a ser descartados; a los que se levantaron tras tropezarse; y a los que trabajan duro y nunca desisten.

La del trabajo duro es una virtud indiscutible de la senadora, que hasta el último momento mantuvo la compostura, la sonrisa y la seguridad de la que aún se sabe capaz de la victoria. Rodeada de estrellas, como Eva Longoria, Melanie Griffith y Ted Danson, mantuvo una animada conversación televisada con numerosos votantes en el centro de convenciones de Austin el lunes por la noche. A ninguno se nos escapó que esa moribunda campaña que retrataban los periódicos los días anteriores había recuperado una vez más el aliento.

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No olvidemos, además, que sólo en Texas más de un millón y medio de votantes acudieron a los centros electorales durante las semanas anteriores a la fecha de comicios, aprovechando la oportunidad del conocido como “voto temprano”. Por tanto, cualquier análisis sobre qué último mensaje o táctica provocó uno u otro resultado queda descalificado.

El aviso es necesario porque, inmediatamente, los mismos comentaristas que la dieron por muerta han saltado con el argumento de que su lado más humano (mostrado en parodias de sí misma como ésta del sábado pasado) la catapultó a la victoria de este Super Martes – Segunda Edición. O sea, que ayer fueron las risas, como en enero fueron las lágrimas pre-New Hampshire las que renovaron su campaña.

Y no olvidemos el teléfono rojo. Sin ninguna prueba científica, muchos atribuyen la victoria al anuncio televisivo estrenado la semana pasada que bajo el título Niños asustaba a las mamás para que no dejaran el gobierno en manos de un joven senador sin experiencia.

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(Foto: Damon Winter/The New York Times)

Bueno, pues quizá no tenga tanta experiencia, pero tras perder tres contiendas de cuatro anoche (ganó Vermont) Barack Obama continúa liderando en número de delegados. Lo que no quiere decir mucho en estos momentos, ya que si las cosas siguen así, ninguno de los dos podrá alcanzar la barrera matemática de la victoria.

Frente al Edificio Municipal de San Antonio, Obama pronunció una versión más de su ya manido discurso de esperanza, decepcionado por ver cómo su impulso ganador se veía truncado. Lo más significativo de la noche fueron las cada vez más sorprendentes medidas de seguridad que le rodean, que incluyeron francotiradores apostados en los edificios vecinos y helicópteros sobrevolando la zona.

La noche también tuvo otro ganador, al otro lado del río: John McCain. El senador de Arizona finalmente rebasó la barrera de los 1191 delegados necesarios para reclamar indiscutiblemente la nominación republicana. Mike Huckabee se quedó sin el milagro que esperaba, y se retiró de la contienda no sin antes respaldar la candidatura de su compañero de partido.

Horas después llegaba el apoyo presidencial, del que fuera su contrincante a la nominación republicana en el 2000.

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Muchos se preguntan si la foto le ayuda o perjudica. Con los índices de popularidad de George W. Bush por los suelos, los demócratas ya han ido a enmarcarla, y la guardarán con mimo mientras pelean Clinton y Obama… una larga guerra interna que para los republicanos no tiene precio: les sale gratis.

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