Política Pop

The pentatonic scale is a political weapon.

Month: March, 2008

Alta infidelidad

by juanmanuelbenitez

19paterson_600
(Foto: Nathaniel Brooks para The New York Times)

Por Juan Manuel Benítez

El apagafuegos de un concejal de cuarta división -que sin embargo tiene cargo rimbombante- vino a tantearme el otro día para averiguar si yo sabía de las aventuras extramaritales de su jefe. Ocurre que tiene puesto el ojo en otro cargo más elevado, y un lío de faldas podría ponerle freno a sus ya de por sí inalcanzables aspiraciones políticas. El subalterno incluso me pidió consejo sobre cómo actuar en caso de que la información salga a la luz. Yo le tranquilicé: "No me interesa esta historia en absoluto. Ahora," le dije, "como se entere el NY Post, prepárate, porque todos terminaremos cubriéndola". Poco nos imaginábamos ambos que una semana después iba a saltar un escándalo que convertía las vicisitudes del concejal en un juego de niños.

La tragedia griega de imparable ascenso y estrepitosa caída de Eliot Spitzer ha llenado periódicos y segmentos de radio y televisión durante más de una semana. El poderoso que cae -saltándose la ley-, arrastrado por las más bajas pasiones, es un plato demasiado suculento como para no ser devorado por el monstruo mediático. El problema viene cuando una vez terminado el inventario del botín, nos dedicamos al expolio sitemático del currículum amoroso de todo el que pasaba por allí.

¿A mí qué me importa si el nuevo gobernador David Paterson, enrabietado por la infidelidad de su esposa, aplacaba con unas u otras sus celos en un hotelucho de turistas de Manhattan? Con tal de que sus actividades estén dentro de la legalidad y no estén subvencionadas con nuestros impuestos, que siga haciéndolo cuantas veces quiera. Si ése ha tenido que ser el tema de su primera rueda de prensa como gobernador -ayer, junto a su esposa, en Albany-, que dios nos coja confesados.

En un día como hoy, quinto aniversario de la invasión estadounidense en Iraq, los tabloides neoyorquinos The New York Post y The Daily News abren sus portadas con fotos de "la(s) otra(s)". No importa que Paterson necesite sacar unos presupuestos antes del 1 de abril, en medio de una crisis económica. La "rosificación" de la información política llevó a decenas de reporteros ayer a indagar los nombres y apellidos de aquéllas que hicieron las delicias del nuevo gobernador en el Days Inn de Midtown, cuando aún era un simple gris legislador. Yo, para que no me salpicara, decidí tomarme el día libre. 

184108_803924d167
Y mientras tanto, en pleno proceso de divorcio, los McGreevey continúan aireando sin pudor su pasado sexual, que ahora incluye historietas de tríos. Jim McGreevey fue el que dimitió de la gobernación de Nueva Jersey en el verano del 2004, inventándose aquello de que era “un gay americano” para opacar la realidad corrupta de su gobierno y desviar la atención del público.

A partir de ahora, los políticos no sólo van a tener que entregar sus declaraciones de impuestos y fondos y gastos de campaña. Si la cosa sigue así, tendrán también que listar todos sus devaneos. Y por favor, que no escatimen en detalles, que los demás tenemos que vender periódicos y rellenar segmentos de radio y televisión. ¡Qué asco!

Pasándole la prensa a Spitzer

by José Simián

Por José Manuel Simián

Una vez que el trabajo de fusilar a Spitzer lo ejecutó de un solo golpe el New York Times, vinieron las revistas semanales, lentas pero contundentes, a pisotear su cadáver.

Newyorker_spitz Como es costumbre, el New Yorker asesta un golpe certero con la elegancia de su portada. Ahí vemos la parte inferior de un Spitzer enchaquetado a quien, a falta de cabeza, reconocemos por los boxers con el escudo del estado. Como dicen por aquí: lo agarraron con los pantalones abajo. Aguzando la vista, vemos que está parado frente al murallón con medidas de una rueda de reconocimiento de detenidos. Es decir, próxima parada: la cana. Las más de las veces, la elegancia no necesita de palabras.

Ny_mag_spitz_2El trabajo realmente sucio lo hace, por su parte y con honores, la hermana díscola del New Yorker, la revista New York. En la portada, con una sencilla composición, nos dicen que el que pretendía ser el primer presidente judío de Estados Unidos tiene el cerebro entre las piernas. (¿Hubiese sido posible decirlo sin palabras?). Adentro, dos artículos-epitafio. El primero, una investigación sobre la marcada inclinación de Spitzer por lo escondido, quien gozaba más que nadie con los juegos de espía con que puso tras las rejas a la familia Gambino. En el segundo, una inmersión al mundo de la prostitución de lujo neoyorquina, aparecen dos joyas: la declaración del tipo que se jacta de haber iniciado a la querida del escándalo en el negocio en que, asegura, ésta era literalmente famosa por sus partes íntimas; y las palabras de otra experimentada ramera de los millonarios, quien supo "de inmediato que se trataba de un escándalo del Partido Demócrata porque, si hubiera sido del Republicano, se habría tratado de prostitutos".

El sustantivo Errázuriz

by José Simián

ErrazurizPor José Manuel Simián

La primera vez que escuché hablar de Sebastián Errázuriz fue en Chile. La frase venía coronada con el adjetivo "inventor", lo que, antes de ver una sola de sus creaciones, despertó mi respeto. Un tipo que a los veintitantos años había logrado que la gente considerara la novedad parte de su profesión tenía, por sobre cualquier escepticismo, un talento nato.

La segunda fue en las páginas de una revista, pero ahora el adjetivo era "diseñador". En la nota, una lista de logros nuevamente sorprendentes para alguien tan joven.

La tercera fue a través de los diarios, y el adjetivo predominante era "artista": Errázuriz colocando una vaca en un potrero que había fabricado sobre un edificio del gris centro de la capital chilena; Errázuriz plantando un árbol en el centro del Estadio Nacional de Santiago. Mirando la paz que ese gigantesco magnolio generaba en ese recinto en que otros habían sido torturados y yo había corrido de estudiante, y sufrido y gozado como fanático del fútbol, sonreí.

La cuarta vez escuché de él fue en Nueva York. Esta vez los adjetivos eran los que los chilenos (y me imagino que los de cualquier otro país pequeño y acomplejado) solemos reservar para quienes tienen el éxito que envidiamos. Supe que había llegado el momento de escribir.

La quinta ocasión, el adjetivo se lo puse yo, inmigrante, y he aquí parte de lo que me dijo sobre traer sus proyectos de arte urbano a Manhattan:

A Nueva York le faltan eventos culturales que escapen de las estructuras normales, eventos que rompan los paradigmas de la vida diaria. Es como coquetear. Estás tomando un café una mañana y pasa una mujer linda que te mira; tú la miras de vuelta y se produce un momento mágico, que te acompaña el resto del día. Ése es el tipo de regalos inesperados que quiero crear.

Harlem desembarca en Albany

by juanmanuelbenitez

22466134
(Foto: Chris Hondros/Getty Images)

Por Juan Manuel Benítez, desde Albany

Era domingo por la noche, y Jack’s Oyster House más parecía una sucursal del Sylvia’s de Harlem que un restaurante en la calle State, a unas cuadras del Capitolio Estatal de Albany. En diferentes mesas cenaban políticos negros como Roger Toussaint (presidente del Sindicato de Trabajadores del Transporte), Helen Marshall (presidenta del Condado de Queens) o Virginia Fields (ex-presidenta del Condado de Manhattan). Como ellos, decenas de políticos afroamericanos habían desembarcado en la capital para asistir al día siguiente a la histórica toma de posesión del primer gobernador negro del Estado de Nueva York.

Con David Paterson al frente del ejecutivo, estos políticos sienten que por primera vez no son comparsa de un político blanco (su padre, Basil Paterson también ocupó puestos secundarios, como secretario de estado del Estado de Nueva York y teniente de alcalde de la Gran Manzana). Pocos podían esperar hace dos años que el compañero de fórmula de la apisonadora Spitzer pudiera llegar a la jefatura del Estado por fuera de juego del cabeza de cartel. Tras más de dos décadas representando a Harlem en el Senado Estatal, ser número dos del mesías que llegaba a curar los males de Albany era inesperada guinda a una carrera política sin excesivo lustre. Ahora el vice se convierte en gobernador. Accidental, sí; pero de pleno derecho. Y el ala negra del partido demócrata va a aprovechar este momento.

22466047
(Foto: Damon Winter/The New York Times)

“El ciego es el que mejor visión tiene”, me decía el senador estatal Reverendo Rubén Díaz Sr. tras escuchar el discurso de investidura del primer gobernador invidente de la Historia del Estado. No sé cómo andará él de la vista porque, hasta el momento, el grupo de políticos latinos de la Legislatura no se ha reunido a analizar el traspaso de poder y crear una estrategia común.

Durante los últimos meses, la contienda Clinton/Obama ha demostrado que los intereses de afroamericanos y latinos van en direcciones distintas. Ambas comunidades compiten a menudo por las mismas parcelas de poder y pocas veces unen fuerzas para lograr un objetivo común. No va a ser menos ahora. Que se preparen los legisladores latinos si piensan que lo van a tener más fácil. Los hispanos son tan extranjeros en el Upper East Side de Spitzer como en el Harlem de Paterson.

El emperador no tiene quien le escriba II

by José Simián

12spitzer_600

(Narayan Mahon para el New York Times)

Por José Manuel Simián

Hace algunos días comentamos en esta página del despilfarro frente a una noticia caída del cielo para cualquier profesional de la prensa hambriento de demostrar sus talentos. El fracaso no es sólo que los titulares pudieron haber sido más ingeniosos o elegantes, sino el simple hecho de que la mayoría de los periodistas neoyorquinos se apuró en hacer bromas sobre Spitzer, en criticar su hipocresía. Les faltó pensar que todo eso se extingue en pocos segundos, y que la verdadera noticia aquí más que la identidad de la putita, la crisis matrimonial o incluso el futuro político de Albany (que no va a cambiar de la noche a la mañana, aun si ponen de gobernador a un Abraham Lincoln) – está en los lectores, que nos vemos reflejados en y cuestionados por el pecador de Spitzer.

Una prensa astuta habría probado formas de poner (no literalmente, claro está) un espejo en la portada de sus diarios o sus noticieros. Después de todo, convertir al gobernador – que, digámoslo de una vez, en muchas ocasiones ha elevado la arrogancia a extremos imperiales, criando enemigos como si fuera parte de su puesto – en carne de cañón, nos deja a todos un poco más desolados después del festín o el comentario burlón en la calle o la oficina. Tan desolados como se debe haber sentido Spitzer después de la euforia de sus fiestitas de hotel.

Una de las pocas voces razonables en este sentido apareció en el New York Sun, de la boca del rabino Hillel Goldberg, quien pidió misericordia para Spitzer:

Hechas todas las advertencias, entonces, sí, Eliot Spitzer merece misericordia, por una razón muy simple: todos necesitan misericordia. Todos los templos debieran tener sus puertas abiertas para quienes han cometido pecados, sin importar lo abominables que sean; y cada delincuente, cualquiera sea su crimen, merece apoyo pastoral.

Por supuesto que es fácil ser cínico frente a declaraciones como ésta, especialmente viniendo de un religioso. Simplemente las citamos aquí porque, de entre toda la tinta con que nos quemamos los ojos esta semana, ésta fue la que puso el dedo con más precisión sobre el fondo de esta noticia: la debilidad humana, algo tan cercano y terrorífico que cada día nos desgastamos sin darnos cuenta intentando contener su inundación.

*          *          *

El Sun puso otra nota de objetividad (y creo que algún otro periódico también, pero se me escapa), al apuntar que el escándalo Spitzer se destapó por un documento que iba destinado a procesar a cuatro personas que formaban parte de la red de prostitución, que nada tenían que ver con la conducta del gobernador. Por eso, detalles como la supuesta preferencia de Spitzer por no usar preservativo en sus encuentros con prostitutas, parecen haber sido incluidos por los fiscales exclusivamente para humillarlo, aunque algunos de los profesionales consultados en la nota rechazan semejante interpretación.

*          *          *

Finalmente, una palabra para la cobertura de la prensa en español de la ciudad: insuficiente. El Diario tuvo en sus páginas al Padrino Gerson Borrero diciendo el miércoles que Spitzer "nos engañó" como si todos fuéramos su esposa (no hay vínculo de Internet para Borrero, nunca entendemos por qué), y el jueves, nuevamente, comunicándonos la sorprendente noticia de que Albany son todos enemigos y nadie quiere colaborar con nadie.

Mucho más despierta resultó el viernes la abogada Raysa Castillo (nuevamente, no hay vínculo en Internet), quien se hizo parte del sub-debate sobre el rol de comparsa en esta tragedia que adoptó Silda Spitzer. Las mujeres con tribuna se han puesto casi todas a rogarle a la esposa del todavía gobernador que junte su orgullo con sus cositas y comience una nueva vida. (La posición más extrema al otro lado del espectro fue la de Cindy Adamsen el NY Post, diciéndole a "su amiga" Silda que no se separara de su hombre, y que un marido vaya donde una prostituta es "menos trabajo para la madre" y "como pedir comida a domicilio").

Castillo tuvo la lucidez de encarar el dilema de la (aún) señora Spitzer desde el punto de vista del orgullo dominicano:

[P]or más que trato, no me imagino a una esposa, por ejemplo, dominicana, desempeñando el papel de la sufrida esposa. Sin analizar profundamente el asunto, tengo la impresión de que sí subiría a la tarima, pero para apropiadamente despedir al "casi-ex-esposo" gobernador públicamente y no simplemente dejar que él se despida.

Como siempre, sin embargo, El Diario muestra su verdadera opinión editorial en los lugares menos esperados. El mismo viernes fue el turno de publicar su sección de relaciones, que atribuyó la caída de Spitzer a la crisis masculina de los 40. Ahí, entre sus tradicionales imágenes de banco de datos (un prototípico hombre latino en traje crema parado sobre fondo blanco junto a un modelo que nos recuerda a Ruud Gullit con sus trencitas), se nos intenta explicar que Eliot se habría visto tentado por la temible red de prostitutas para evitar sentirse viejo. Entendemos el punto de la sección Relaciones: Eliot es como nosotros, como usted o como yo, caballero latino. (Sin embargo, a Eliot le corresponde un cuadro de los famosos: otras víctimas de la crisis serían Tom Cruise y Brad Pitt).

Pero lo que resulta sencillamente sorprendente es que esta nota sea para El Diario tema digno de referencia en portada. Al ver el titular ("La crisis de los cuarentones") metido seriamente entre la historia de una mujer desaparecida, la sentencia del inmigrante ecuatoriano que mató a la actriz Adrienne Shelly y el inminente fallo del caso Nixzmary Brown, no podemos dejar de pensar en El Diario como una maravilla camp.

Otra baja

by José Simián

Florent_2

Por José Manuel Simián

Decir que Nueva York nace y muere todos los días encierra algo de verdad dentro de la cursilería. En los casi cuatro años que llevo aquí, he visto más restaurantes, bares y locales abrir y cerrar de lo que en casi 30 en mi país de origen. Lo que duele es cuando uno ve caer frente a sus ojos a lugares que llevaban soportando con éxito las ingratitudes de la ciudad temporadas más largas que las de miles de personas que habían llegado para quedarse. (De alguna forma, con ello la ciudad nos recuerda en la cara, que nuestras debilidades son más terribles en este lugar: Nueva York como un campo de batalla y campo santo).

El turno de la despedida es ahora para el Florent, el diner de 24 horas que representa(ba) uno de los pocos lugares amables del intragable Meat Packing District de Manhattan: el absurdo de la "gentrificación" convertido en obra de arte; un barrio con olor a carne podrida en que viven y se divierten los millonarios.

Por mucho que en su torpe titular el New York Post lo califique de "restaurante para las estrellas", en sus mesas apretadas una junto a la otra se hacía realidad parte del mito que a muchos nos atrajo a esta ciudad: el de la gente brillante y rara, de fortunas misteriosas, vestidos de una manera que hace imposible saber si son millonarios o artistas buscavidas, mirándose e ignorándose mutuamente a cualquier hora del día.

Extrañaremos su comida, los mapas de lugares remotos que poblaban las paredes y los menús, y el tablero de felpa negra donde, con unas pocas letras blancas, se anunciaban eventos mayores o menores de la ciudad que – ahora sí – dormirá un poco más.

El/La Nueva York de Gumucio

by José Simián

Nycsubwaymap

Por José Manuel Simián

El talentoso y todavía no suficientemente reconocido escritor chileno Rafael Gumucio publicó en 2006 un libro de crónicas que hace poco cayó en mis manos: Páginas coloniales. Usando lo que considera periodismo de ficción, recorre con lucidez de niño y sabiduría de reencarnado la Madre Patria (la dualidad Madrid-Barcelona, los conflictos de identidad de la capital de Cataluña, los orígenes vascos de las clases dominantes sudamericanas), el infierno de Haití, y el Buenos Aires en crisis versión 2002, entre otros. Pero sus palabras más lúcidas las inspira ésta, "la ciudad del Primer Mundo que más se parece a una capital del Tercero":

    En el metro, un mapa aéreo de Nueva York.

    Manhattan, que parece a la vez un pene y una vulva. Monstruo hermafrodita, la isla cumple una doble función: penetrar hacia el Atlántico, enla conciencia, la memoria y los deseos de Europa; pero al mismo tiempo ser penetrada y engendrar los bastardos que Europa de vez en cuando adopta.

    Para Nueva York todos los días son coitos. De ahí la excitación, la culpa, el odio y la admiración con que el resto de Estados Unidos mira a la Gran Manzana: la parte más frágil de su cuerpo, la que le dota de una identidad (ambigua y doble), la que decide si el país será ella o él, soltero o casada, padre o hijo. La que asegura su descendencia y el goce del placer. Pero también la que trae consigo las infecciones y la vergüenza.

La tilde sobre la inmigración

by José Simián

Nyt_logo

Por José Manuel Simián

Al igual que el alcalde Bloomberg, el New York Times ha exhibido en la polémica sobre la reforma migratoria (¿recuerdan la vida pre-Spitzer, cuando un tipo llamado Mitt Romney era candidato a la presidencia?) una marcada y pragmática posición pro-indocumentados. A propósito de un proyecto de ley llamado "SAVE Act" que, "entre otras cosas, obligaría a todos los trabajadores [de Estados Unidos], incluyendo a los ciudadanos, demostrar que tienen el derecho a ganarse la vida" , el periódico publicó ayer un editorial ("El camino a la distopía") en que le enrostraba a legisladores demócratas y republicanos la hipocresía de hacer todo lo que esté a su alcance para no aparecer concediendo una amnistía:

El nuestro es un país que funciona en base a conceder amnistías de manera rutinaria. ¿Dónde estarían nuestros tribunales si no pudieran lograr acuerdos judiciales [con los delincuentes], o los presupuestos estatales sin los periódicos perdonazos tributarios? ¿Son acaso los inmigrantes ilegales el único tipo de personas tan indeseables que para ellos se nos hace impensable aplicar el sentido común, la proporcionalidad, el discernimiento, el buen juicio o la compasión?
    Da susto pensar que la respuesta de este país a esa pregunta podría ser un enfático sí.

R.E.M.: Ruido y política

by José Simián

Stipe

Por José Manuel Simián

Extracto de una conversación con el líder de R.E.M., Michael Stipe, a propósito de su próximo disco Accelerate, que debiera ser publicada en El Mercurio de Chile:

Como figura pública, y alguien que ha sido políticamente activo, la gente esperaba que me alineara con uno u otro candidato, pero me he rehusado a hacerlo en este punto de la carrera. Y no es una reacción a lo que como banda o a título personal hicimos en la elección pasada [apoyar a John Kerry junto a artistas como Bruce Springsteen]. Es sólo que estoy disfrutando lo que está pasando, el efecto que potencialmente tiene no sólo en el proceso de votación, sino en el país del cual para bien o para mal todavía me siento muy orgulloso. Todavía siento mucho amor por la idea de los Estados Unidos. En estos momentos es fácil sentirse cínico respecto de todo aquello, pero yo todavía siento idealismo hacia la idea de lo que representamos, ese gran experimento que somos como país, y a dónde nos puede llevar eso con el liderazgo correcto.

(…)

Cuando era adolescente no sé qué edad tengas tú, pero yo tengo 48 en 1975 tenía una cierta idea de cómo iba a ser el siglo 21, y parte de ello era que no íbamos a depender de los combustibles fósiles. Cuando tenía 13 años tomé un curso anual sobre ciencia medioambiental, y vi la posibilidad de que en una generación o dos cambiáramos cómo usamos la energía. Y eso no sucedió, y hoy tenemos a estas personas que tienen una especie de visión plana de la tierra, que nos quieren llevar de vuelta a la década de los cincuenta, a esta suerte de idea de tipos blancos y gordos sobre cómo manejar el mundo y cómo debiéramos actuar: qué define a una familia, qué es lo que constituye progreso o cuáles son las prioridades… Y creo que están completamente equivocados.

El emperador no tiene quien le escriba

by José Simián

Por José Manuel Simián

Seguiremos escribiendo sobre la ruidosa caída de Eliot Spitzer por mucho tiempo, maravillados de que haya sido humano, tan humano, como para echar su vida por la borda a causa de los placeres de la carne. Después de todo, el morbo es una pulsión tan profunda como la sexual — primas, casi hermanas — y hay algo en mirar a este niño brillante derrumbarse en cámara lenta, una y otra vez, que nos hace preguntarnos qué sería de nuestras vidas si, tal como él, tuviéramos tanto éxito y dinero, y abriéramos la puerta a las fantasías más oscuras.

Pero nadie reconocería algo así en la prensa. El Cuarto Poder es otra cosa, un juego de fariseos en que los que escriben los titulares o le hablan a las cámaras flotan siempre en un éter de buenos tipos y santas madres, igual que Spitzer cuando como fiscal se dedicaba a cazar a las brujas de la prostitución y los falsos adivinos de Wall Street. Esto no es cosa nueva, claro está. Como lector, sin embargo, he lamentado en estos días de escándalo y vestiduras rotas que los cracks del papel impreso neoyorquino no hayan tenido más ingenio a la hora de encabezar los tabloides: algo así como un goleador que ante estadio lleno y arco vacío, decide resolver de puntete en vez de pararse sobre el césped y anotar de taquito.

Dn_pay_for_luv_2 Ahí están los titulares del Post y el Daily News en los días posteriores al escándalo: la rima fácil del Daily News con "PAY FOR LUV GOV" (martes 11); el juego de palabras de medio filo del post con "HO NO!" (mismo martes, equilibrándose a penas con esta abreviación callejera de "whore"); y luego otros jueguitos predecibles con la palabra "hooker" (prostituta) y su supuesta adicción "enganchada" ("hooked") a las profesionales del sexo.

Observer_emperor El caso es que parece que en el reino de la desgracia, es la gracia periodística la que escasea. Tuvo que aparecer el papel salmón del New York Observer el miércoles para finalmente anotar el otro gol cantado que el azar de este escándalo le había regalado a la prensa: "THE EMPEROR HAD NO CLOTHES" ("El emperador estaba desnudo") en portada, haciendo dupla con el rimbombante nombre de la red de prostución en que se enredó Spitzer; y adentro, poniéndole lujuriosamente otro encabezado al mismo artículo, "THE TOUCHABLE", peloteando con el sobrenombre de Eliot Ness de Los Intocables que se ganó el político cuando era fiscal, y que ahora que su carne (primero a disposición de sus pasiones) es entregada al circo, cae como prenda de stripper.

Pero no todo es decepción en la prensa. No debemos olvidar que este escándalo lo destapó primero el New York Times, que venía medio magullado de no haber probado del todo la veracidad y necesidad de los rumores que esparció sobre John McCain. Pero en este caso según nos cuenta en un emocionante relato el mismo Observer el trabajo de los reporteros de su sección metropolitana fue impecable y más sigiloso que el de los investigadores federales que podrían poner a Spitzer tras las rejas; el arco de vida de una noticia que comienza con apenas un indicio y termina haciendo estallar un lunes cualquiera a través de Internet.

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.