Política Pop

The pentatonic scale is a political weapon.

Month: February, 2008

Crucen los dedos

by juanmanuelbenitez

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(Foto: Damon Winter/The New York Times)

Por Juan Manuel Benítez

Me lo dicen en el trabajo, en la calle, en las fiestas. Y ahora lo leo en los periódicos: “Le van a matar”. Unos lo dicen con temor, otros con resignación. Algunos, incluso, con algo de alivio. No importa que haya batido todas las expectativas -incluidas las mías- y que siga su campaña con más fuerza que nunca. Para muchos, la idea de un gobierno Obama es demasiado buena para ser verdad.

El positivismo que Barack Obama se empeña en contagiar entre su electorado parece haber calado sólo hasta cierto punto. Ya es un avance que el grupo de afroamericanos de clase media/media alta, de diferentes edades, con los que conversé el domingo en una fiesta en Harlem confiese haber votado por él. La comunidad negra ha llegado con retraso al tren Obama, y hasta hace poco dudaban de si subirse o no al vagón, expresando su fidelidad al matrimonio Clinton. Ahora les preocupa que un accidente provocado impida que llegue a la última estación.

Lo decía ayer el The New York Times: la sombra de Robert Kennedy y Martin Luther King Jr. es alargada. Ambos fueron asesinados en la primavera del año 1968. Y una generación de soñadores fue obligada a despertarse.

El temor es real. A mí mismo me ha sorprendido el dispositivo de seguridad a su alrededor, mucho más intenso que el utilizado por la campaña de Hillary Clinton. Y si el tamaño del contingente de los Servicios Secretos va en relación a las amenazas recibidas, a los simpatizantes de Obama no les vendría mal cruzar los dedos.

Celebrando el punto y coma

by José Simián

Por José Manuel Simián

(;) De los signos ortográficos, el punto y coma es, con toda seguridad, el más temido y, por lo mismo, el menos utilizado. A mí me ha tomado largo tiempo entender sus usos, pero creo que, al igual que ocurre con un gusto adquirido, lenta y trabajosamente  he comenzado a oír su música. La sugerencia no es azarosa: además de una conexión lógica entre dos enunciados, lo que el punto y coma produce es un silencio, "mayor que en la coma, y menor que con los dos puntos".

Nunca sospeché que durante ese otro largo e infinito proceso que he iniciado, el de intentar escribir civilizadamente en inglés, descubriera que los anglófonos le tienen mayor fobia que los hispanoparlantes. En Estados Unidos, por lo menos, el punto y coma ha sido derechamente sustituido (y erradicado) por la coma, el punto, o la raya. (El abuso de este último signo trae a la memoria a esos caballos que tiran carrozas de turismo en plazas olvidadas).

Por eso, casi lloré de alegría nerd esta semana cuando leí un artículo sobre las ondas expansivas generadas por el correcto uso del punto y coma por un noble empleado público en un cartel del subway de Nueva York; una historia de silencios elegantes.

Llorándola, ahora en inglés

by José Simián

Por José Manuel Simián

Headshot El texto sobre el tango de medios y políticos por la remoción de Patti Solis Doyle del puesto máximo de la campaña de Hillary Clinton aparecido en este blog, ha sido publicado en inglés en el Huffington Post.

El Comandante se retira

by juanmanuelbenitez

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Foto: Tv Cubana/Agence France-Presse — Getty Images

Por Juan Manuel Benítez

Unos días antes de que se elija nuevo presidente y Consejo de Estado en Cuba, Fidel Castro oficializa la transición ya comenzada y deja la puerta abierta a un posible cambio. No optará a la presidencia. ¿Lo hará su hermano Raúl? Aún no sabemos. Pase lo que pase, el poder ya está en manos de una nueva generación de políticos cubanos.

Ésta es su carta en el periódico oficial Granma:

Mensaje del Comandante en Jefe

Queridos compatriotas:

Les prometí el pasado viernes 15 de febrero que en la próxima reflexión abordaría un tema de interés para muchos compatriotas. La misma adquiere esta vez forma de mensaje.

Ha llegado el momento de postular y elegir al Consejo de Estado, su Presidente, Vicepresidentes y Secretario.

Desempeñé el honroso cargo de Presidente a lo largo de muchos años. El 15 de febrero de 1976 se aprobó la Constitución Socialista por voto libre, directo y secreto de más del 95% de los ciudadanos con derecho a votar. La primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo.

Conociendo mi estado crítico de salud, muchos en el exterior pensaban que la renuncia provisional al cargo de Presidente del Consejo de Estado el 31 de julio de 2006, que dejé en manos del Primer Vicepresidente, Raúl Castro Ruz, era definitiva. El propio Raúl, quien adicionalmente ocupa el cargo de Ministro de las F.A.R. por méritos personales, y los demás compañeros de la dirección del Partido y el Estado, fueron renuentes a considerarme apartado de mis cargos a pesar de mi estado precario de salud.

Era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo.

Más adelante pude alcanzar de nuevo el dominio total de mi mente, la posibilidad de leer y meditar mucho, obligado por el reposo. Me acompañaban las fuerzas físicas suficientes para escribir largas horas, las que compartía con la rehabilitación y los programas pertinentes de recuperación. Un elemental sentido común me indicaba que esa actividad estaba a mi alcance. Por otro lado me preocupó siempre, al hablar de mi salud, evitar ilusiones que en el caso de un desenlace adverso, traerían noticias traumáticas a nuestro pueblo en medio de la batalla. Prepararlo para mi ausencia, sicológica y políticamente, era mi primera obligación después de tantos años de lucha. Nunca dejé de señalar que se trataba de una recuperación “no exenta de riesgos”.

Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer.

A mis entrañables compatriotas, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro del Parlamento, en cuyo seno se deben adoptar acuerdos importantes para el destino de nuestra Revolución, les comunico que no aspiraré ni aceptaré- repito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.

En breves cartas dirigidas a Randy Alonso, Director del programa Mesa Redonda de la Televisión Nacional, que a solicitud mía fueron divulgadas, se incluían discretamente elementos de este mensaje que hoy escribo, y ni siquiera el destinatario de las misivas conocía mi propósito. Tenía confianza en Randy porque lo conocí bien cuando era estudiante universitario de Periodismo, y me reunía casi todas las semanas con los representantes principales de los estudiantes universitarios, de lo que ya era conocido como el interior del país, en la biblioteca de la amplia casa de Kohly, donde se albergaban. Hoy todo el país es una inmensa Universidad.

Párrafos seleccionados de la carta enviada a Randy el 17 de diciembre de 2007:

“Mi más profunda convicción es que las respuestas a los problemas actuales de la sociedad cubana, que posee un promedio educacional cercano a 12 grados, casi un millón de graduados universitarios y la posibilidad real de estudio para sus ciudadanos sin discriminación alguna, requieren más variantes de respuesta para cada problema concreto que las contenidas en un tablero de ajedrez. Ni un solo detalle se puede ignorar, y no se trata de un camino fácil, si es que la inteligencia del ser humano en una sociedad revolucionaria ha de prevalecer sobre sus instintos.

“Mi deber elemental no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir.

“Pienso como Niemeyer que hay que ser consecuente hasta el final.”

Carta del 8 de enero de 2008:

“…Soy decidido partidario del voto unido (un principio que preserva el mérito ignorado). Fue lo que nos permitió evitar las tendencias a copiar lo que venía de los países del antiguo campo socialista, entre ellas el retrato de un candidato único, tan solitario como a la vez tan solidario con Cuba. Respeto mucho aquel primer intento de construir el socialismo, gracias al cual pudimos continuar el camino escogido.”

“Tenía muy presente que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, reiteraba en aquella carta.

Traicionaría por tanto mi conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer. Lo explico sin dramatismo.

Afortunadamente nuestro proceso cuenta todavía con cuadros de la vieja guardia, junto a otros que eran muy jóvenes cuando se inició la primera etapa de la Revolución. Algunos casi niños se incorporaron a los combatientes de las montañas y después, con su heroísmo y sus misiones internacionalistas, llenaron de gloria al país. Cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo. Dispone igualmente nuestro proceso de la generación intermedia que aprendió junto a nosotros los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una revolución.

El camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos. Desconfío de las sendas aparentemente fáciles de la apologética, o la autoflagelación como antítesis. Prepararse siempre para la peor de las variantes. Ser tan prudentes en el éxito como firmes en la adversidad es un principio que no puede olvidarse. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero lo hemos mantenido a raya durante medio siglo.

No me despido de ustedes. Deseo solo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título “Reflexiones del compañero Fidel” . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso.

Gracias

Fidel Castro Ruz

18 de febrero de 2008

5 y 30 p.m.

Romney vuelve a cambiar de opinión

by juanmanuelbenitez

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(Foto: Rick Friedman para The New York Times)

Por Juan Manuel Benítez

Con las manos en los bolsillos, como con desgana, Mitt Romney respaldaba ayer la campaña de John McCain, una semana después de abandonar la contienda presidencial republicana.

Hay que reconocer que Romney tiene buen perder. Durante meses gastó millones de dólares de su propia fortuna atacando al senador de Arizona en comerciales de televisión y radio, subrayando sus diferencias en materia de impuestos, inmigración y seguridad nacional. Su agria relación de campaña llegó a su cénit en el último debate, celebrado en la Biblioteca Presidencial de Ronald Reagan en Simi Valley. Allí, ambos quisieron reclamar como propio el legado de quien se ha convertido en el icono conservador de la temporada.

Romney dice que Estados Unidos no puede permitirse un presidente del Partido Demócrata en esta "hora peligrosa". Prefiere a McCain como Comandante en Jefe, a pesar de sus desacuerdos en materia de tortura: McCain se opone firmemente a ella, habiéndola sufrido en sus propias carnes; Romney descarta poner calificativos a los diferentes métodos de interrogación, como por ejemplo el ahora tristemente popular de ahogamiento simulado.

Pero no es la primera vez que ambos se unen para echarse una mano: en el 2002, John McCain respaldó al "honesto y decente" Mitt Romney durante la campaña que le llevó a la gobernación del Estado de Massachusetts. La historia se repite.

Aún desconocimos qué le habrá prometido McCain a Romney para salir de la mano ante las cámaras este 14 de febrero. ¿Quizá el puesto de vicepresidente? El ex-gobernador de Massachusetts no tiene nada que perder y mucho que ganar. Con este gesto conserva su lealtad al partido, con miras a otra posible candidatura en cuatro u ocho años. Mientras tanto, McCain apacigua con su ayuda los temores de la derecha más conservadora.

Tienen, sin embargo, trabajo por delante. "¿¿¿En serio???", se están preguntando hoy muchos republicanos al ver la reconciliación de estos dos hábiles políticos. Sí, sí. En serio. Porque ni las parejas peor avenidas son inmunes a las flechas de Cupido.

Llorando a Patti

by José Simián

Por José Manuel Simián

Patti_solis Con vergüenza hemos leído parte de la tinta vertida sobre el despido de Patti Solis Doyle de la dirección de la campaña de Hillary Clinton. El hecho de que fuera "la primera latina al mando de una postulación presidencial" parece hacerle creer a miembros de la comunidad que su salida del puesto significa una especie de afrenta — una que significaría no sólo perder los votos en español, sino además una bofetada personal a los líderes y políticos hispanos. Digamos, desde ya, que eso equivale a decir (tal como sostuvo lúcidamente Maureen Dowd) que si Hillary Clinton no resulta ungida como la candidata demócrata ni gana en noviembre, se trataría de un fracaso de todas las mujeres y no sólo de la ciudadada HRC.

Los análisis a los que nos referimos han aparecido en lugares como El Diario, que en su editorial del martes sostuvo que Solis Doyle estaba siendo "el chivo expiatorio" de la reciente seguidilla de nueve derrotas de Clinton. Amén de eso, trajeron a colación la historia personal de Patti ("la hija de inmigrante mexicano que trabajó como conserje en Chicago"), para rematar el lloriqueo comparándola con un obrero afroamericano o latino, que en las fábricas es siempre "el último contratado y el primer despedido".

Digámoslo de una vez: ¿Qué tiene que ver que sea latina con que haya sido despedida? ¿Hasta cuándo esperamos que se proteja a las personas por el solo hecho de pertenecer al bando de los débiles? Por si al Diario (o al senador estatal Rubén Díaz padre, del Bronx, y el asambleísta de Queens José Peralta, que también soltaron lamentos) no les queda claro, esto es una campaña política. Aquí, el que no sirve, se va, y muchas veces es necesario despedir a alguien aunque no sea suya toda la culpa (y, sí, Díaz y Peralta tienen razón en que Bill aportó de su cosecha). El punto es que Solis no fue despedida por ser latina, sino porque algo hizo mal si la que era la candidata favorita está perdiendo frente al "poco experimentado" de Barack Obama.

Y también, aparte de los fríos pero indesmentibles resultados electorales, si le creemos a quienes conocen los confines de Hillaryland, Solis Doyle (quien se hacía llamar "la abeja reina"; decía que cuando hablabla ella, "hablaba Hillary"; y era famosa por mirar telenovelas de mediodía en su oficina) tiene razones más que suficientes para explicarse su fracaso, principalmente un pésimo manejo de fondos. Además, si, como se nos sugiere, la historia de Patti cuaja tan bien en los clichés del inmigrante esforzado y pudo llegar de la nada a las altas esferas de la política, la fortaleza para recomponerse le sobrará.

Señores del Diario, señores Díaz y Peralta: comparar a profesionales exitosos como Solis Doyle con obreros, o intentar exculparlos de fracasos evidentes (y habituales en política) no hará otra cosa que seguir poniendo eternamente a los latinos en la posición del débil, el que necesita ayuda para surgir.  No sé hasta cuándo vamos a insistir con la torpeza del mito del latino monolítico, ni tampoco se me ocurre otro favor más flaco que hacerle a esa enorme diversidad de personas que marcamos "hispano" en los formularios — además de faltarle, de pasada, el respeto a quienes en verdad se ganan la vida como obreros.

Obama Top 5

by José Simián

Por José Manuel Simián

Obama_audacity_2 5. Y el Grammy va para… Barack Obama. El candidato se llevó el gramófono dorado por su grabación de audio del libro The Audacity of Hope, derrotando nada menos quea Bill Clinton, dos veces merecedor de la estatuilla, que competía con Giving: How Each of Us Can Change the World.

(Valga decir aquí que Política Pop hizo sus mejores esfuerzos por leer la versión en español del libro de Obama, que está muy bien escrito pero no sale tan bien parado de la traducción).

Poker_chips_2 4. Obama juega al póquer. El New Yorker reveló que, a pesar de su historial de oposición a la expansión de permisos para apuestas legales, el candidato se considera "un jugador bastante decente" del juego de las caras duras. Su afición le habría servido incluso para ganarse amigos y formar alianzas en el Senado de Illinois, al que llegó como un perfecto afuerino en 1997. La pregunta que cae de cajón es si no estará blufeando en la carrera presidencial, especialmente cuando sigue jugando a que tiene la mano del perdedor.

20080207_dem_vote_33. El mapa socio-electoral de la Ciudad de Nueva York trazado por la apuesta presidencial de Obama. Ahí vemos claramente cómo la minoría de lugares en que se impuso se centran sobre las dos principales universidades (Columbia y NYU), la zona de Brooklyn que pone codo a codo a los burgueses bohemios y yuppies de BoCoCa junto a los afroamericanos de Clinton Hill, y la emblemática zona de St. Albans, Queens, donde vivieron en el pasado luminarias como Count Basie, John Coltrane, Joe Louis y Jackie Robinson.

Obama_drams 2. El humo que sigue echando la confesión – hace años, en su libro de memorias – de que en su juventud había consumido drogas. El New York Times entrevistó a varios de sus amigos de su época universitaria quienes, lúcidos o apropiadamente nebulosos, no recuerdan que Barry tuviera realmente la cabeza en las nubes ni la nariz sobre el espejo.

1. En una campaña que comenzó a desmarcarse de sus precedentes desde el principio por las nuevas formas de publicidad (la primera elección post-YouTube) y cifras históricas de votantes jóvenes, el primer golpe mediático lo dio el tonto pero gracioso video de la chica que "tenía una cosa" por Obama. El problema – oh, simbolismo – es que la ahora popular modelo (dicen que el video ha sido visto más de 100 millones de veces) Lee Ettinger, residente en Nueva York pero registrada en Nueva Jersey, no votó en el Súper Martes, porque estaba enferma, lo que le impidió cruzar el río (pero no salir esa noche de fiesta).

Los dos corazones de NY

by José Simián

Por José Manuel Simián

Obama_new_yorker Un lector decía el otro día que se notaba demasiado en este blog una tendencia hacia el partido demócrata. La pregunta es más bien quiénes no son demócratas en la ciuad de Nueva York. Claro que hay republicanos aquí, pero no cabe duda que Nueva York es una ciudad libertaria y completamente afín al partido del burro. Si fuera necesario, baste recordar la depresión que se vivió ese día de noviembre que siguió a la reelección de Bush (donde quedó claro que Nueva York es, habitualmente y en contra del estereotipo, una ciudad alegre), o bien mirar las papeletas de voto de los cargos de elección pública menores, donde muchas veces el Grand Old Party Republicano ni se molesta en presentar candidatos.

Tomándole acertadamente el pulso al corazón partido de la ciudad frente a esta temporada de primarias, la edición aniversario (83) del New Yorker que salió esta semana tiene una portada casi perfectamente simétrica en que Eustace Tilley, el símbolo de la revista y su "dandi más reputado", es encarnado al mismo tiempo por Hillary Clinton y Barack Obama, mirándose y despreciándose mutuamente a través de sus respectivos monóculos.

Una de las cosas interesantes que la imagen plantea, es la de la inestabilidad. Como esas creaciones op-art, el dibujo parece vibrar, queriendo lograr una estabilidad imposible — quizás la misma disyuntiva a la que muchos se ven enfrentados entre estos dos candidatos que no por nada están dando la pelea electoral más intensa e interesante de la que muchos tenemos memoria.

Lo otro es que la simetría de la ilustración recuerda a una carta de naipe (¿de triunfo o derrota?) que podemos girar infinitamente, obteniendo siempre la misma apariencia vertical. Aquí, las únicas diferencias entre los dos extremos de la carta están marcadas por el sexo y el rostro de los candidatos — una identidad por oposición — a quienes curiosamente podemos reconocer aunque no se parezcan demasiado a sus modelos.

Palabras de campaña #3: Yes, we can

by José Simián

Por José Manuel Simián

Yes, we can: Tres palabras en inglés que se sobreponen casi perfectamente sobre el "sí se puede" gritado por los inmigrantes que piden su oportunidad. Casualidad o cálculo, lo cierto es que la campaña de Barack Obama ha sido la más exitosa en asociarse con palabras (esperanza, cambio) y ahora con esta frase que en su boca tiene el eco de batallas antiguas: como si tomara la antorcha de MLK, o estableciera un diálogo histórico con Kennedy cuando llamó a que nos preguntáramos qué podíamos hacer nosotros por este país adolescente.

Con esa brevedad de términos, poco importa que no se especifique qué es lo que podemos, al igual que dejar la palabra "cambio" flotando en el aire invita a aterrizarla en lo que uno crea que necesita ser modificado. Su efectividad queda demostrada en el sencillo video de arriba, creado por William Adams de los Black Eyed Peas.

Adiós, papá

by juanmanuelbenitez

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Por Juan Manuel Benítez

“Yo amo a mi papá”, me decía Craig Romney en Miami en diciembre pasado, tras el debate de candidatos presidenciales republicanos de Univisión. Con su acento chileno, labrado en sus dos años de misión mormona en Santiago de Chile, el joven de 26 años fue durante meses el mejor defensor de Mitt Romney en español.

De poco le valió a Mitt Romney el amor incondicional de Craig, de sus otros cuatro hijos varones y de su abnegada esposa. Los portarretratos de la Casa Blanca no llevarán la foto de esta familia perfecta que no logró hacerse un hueco en el corazoncito del votante republicano.

El ex-gobernador de Massachusetts suspendió su campaña presidencial ayer jueves, con el objetivo de dejarle a John McCain vía libre hacia la nominación republicana. Ganó algunos estados el pasado Super Martes, pero se quedó muy corto en el conteo de delegados. Tras gastar decenas de millones de su fortuna personal, el empresario Romney decidió que la arriesgada inversión no estaba dando los beneficios esperados.

Con sus posturas moderadas este republicano gobernó durante cuatro años Massachusetts, uno de los estados más liberales del país. Pero sus ambiciones nacionales le obligaron a radicalizar su discurso, y pocos creyeron en su sinceridad. Romney pasó de defender el derecho de la mujer a la interrupción del embarazo, a prometer el acoso y derribo de Roe v. Wade (caso juidicial que abrió las puertas del aborto en Estados Unidos); de amigo de los indocumentados – que cuidaban su jardín hasta hace muy poquito – a deportador número uno; de continuista, a propulsor del cambio -”de postura”, ironizaba su contrincante McCain.

En su desesperado intento de embellecer su narrativa, declaró con orgullo haber visto a su padre marchar junto a Martin Luther King Jr. La escena nunca ocurrió, si bien nadie puso en duda el activismo pro-derechos civiles de George Romney, gobernador de Michigan en los sesenta y candidato por la nominación presidencial republicana en 1968.

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Mitt Romney se proclamó heredero directo de Ronald Reagan, lo que le valió los aplausos -y algunas lágrimas- de la audiencia conservadora que escuchó de primera mano su discurso de despedida. La misma audiencia que abucheaba minutos más tarde a John McCain, y que no se resigna a la idea de que el senador de Arizona obtenga la nominación republicana.

También emuló a John F. Kennedy -primer presidente católico de Estados Unidos- pronunciando un discurso sobre la fe destinado a disipar los temores que como mormón podría despertar su candidatura entre el electorado.

Romney no se retira, sino que suspende su campaña. Quiere conservar la influencia que sus cientos de delegados le darán en la convención de Minneapolis/St. Paul este verano. Ahora descansará unos meses; pero promete una última batalla.

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